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RESTAURACIÓN DE LA CATEDRAL DE VALENCIA, UN PROYECTO HECHO REALIDAD

28 de Marzo de 2014
Si existe un ejemplo diáfano y coherente de que en nuestro país sí se pueden ejecutar trabajos con profesionalismo y vocación en el área de la arquitectura, ese ejemplo lo encontramos en el proyecto de restauración que vive actualmente la Iglesia Basílica Catedral Nuestra Señora del Socorro, ubicada en pleno casco histórico del centro de Valencia, en el estado Carabobo. Las arquitectas Sara de Atiénzar y su hija Patricia Atiénzar son las responsables de dirigir este ambicioso proyecto que tiene como propósito principal rescatar el valor arquitectónico e histórico de este inmueble nombrado Monumento Histórico Nacional, según la Gaceta Oficial de fecha 2 de agosto de 1960. Ambas arquitectas son egresadas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y poseen una amplia experiencia en arquitectura y rehabilitación del patrimonio edificado, así como en la elaboración de planes de intervención de centros históricos. Algunos de sus proyectos más destacados son: el Plan de Renovación del Centro Histórico de Puerto Cabello; la restauración de la Iglesia del Rosario; el Plan Especial para el Centro Histórico de Valencia, entre otros de suma importancia para la región. Actualmente, estas profesionales de la arquitectura dictan las cátedras de Historia de la Arquitectura en la Universidad José Antonio Páez, además de ser cursantes del Doctorado en Patrimonio Cultural de la Universidad Latinoamericana y del Caribe. Estas arquitectas venezolanas tienen él mérito comprobado para hablar de una obra que empezó su ejecución hace dos años aproximadamente, y que es producto de una exhaustiva investigación documental y de campo, regida bajo la metodología exigida por el Instituto del Desarrollo Urbano del Centro de Valencia (Induval). El proyecto Este proyecto que implica un gran esfuerzo y conocimiento cuenta con la participación de un equipo multidisciplinario de profesionales tales como ingenieros, arqueólogos, restauradores de muebles, y obreros, así como con la comunidad religiosa de la catedral quienes colocan todo su empeño día a día para hacer realidad el rescate de esta importante obra del centro histórico de la ciudad. Sara de Atiénzar señala que el proyecto consta de dos partes, una arquitectónica y de restauración, además la parte estructural que abarca las instalaciones sanitarias, eléctricas, de sonido y aire acondicionado. Esta investigación no sólo ha revelado los evidentes daños que ha sufrido la iglesia producto del paso del tiempo y de antiguas restauraciones del pasado, sino que también ha realizado hallazgos históricos que otorgan un valioso aporte a este inmueble como patrimonio cultural de la nación. Sara de Atiénzar relata que el primer paso fue la delimitación del objeto de estudio que es la catedral principalmente. La recopilación de información es fundamental para la investigación documental y para ello fue necesario analizar los datos relacionados con la situación y el contexto actual de la iglesia, donde aparecen todas las edificaciones que rodean a la Plaza Bolívar en la cual ella está insertada. “Uno tiene que estudiarla dentro del contexto urbano, porque no es una iglesia que está sola en un sitio”, enfatiza de Atiénzar. - ¿Qué elementos han hallado en el entorno de la Iglesia que han alimentado la investigación documental del proyecto? - Eso es muy importante porque tenemos, por ejemplo, una casita que es la de la Curia, que pertenece a la iglesia, el club centro de amigos y un edificio. Todo este terreno era el antiguo cementerio que pertenecía a la catedral. Nosotros estamos conscientes de que debajo de todos estos inmuebles está el cementerio, donde se pueden conseguir restos humanos. Por otro lado, también afecta todo el manejo y orientación que se le ha dado estos últimos años a la Plaza Bolívar, que ha dejado de ser un espacio cívico para ser un espacio popular, hecho que es bueno porque ella siempre ha sido el lugar de encuentro que empezó siendo un mercado en los urbanismos coloniales; era el mercado de la ciudad, cuyo alrededor se construyeron todas las instituciones públicas, los poderes, el cabildo y el cuartel. Las arquitectas Sara y Patricia, junto a su equipo de trabajo, recopilaron toda la información relacionada con los diferentes cambios que ha sufrido la catedral en distintas épocas desde su fundación, que se estima fue a mediados del siglo XVI y que coincide con los primeros asentamientos de la ciudad, establecidos gracias a un instructivo o gaceta que traían los conquistadores a tierras americanas para erigir las primeras bases fundacionales. “Los primeros pobladores buscaban un lugar donde hubiese una fuente de agua cerca, el río Cabriales por ejemplo, que además tuviera una ligera pendiente y que los vientos no fueran calurosos. Ahí se establecían”, explica Patricia Atiénzar. La Iglesia Basílica Catedral Nuestra Señora del Socorro desde su fundación tuvo cuatro importantes momentos de cambios arquitectónicos (1640, 1782, 1812, 1940) a través de los cuales se pueden evidenciar las diferentes transformaciones que ha sufrido este inmueble para hacer una recopilación sucinta que ha conducido a las arquitectas a plantear la propuesta de intervención de la obra. La arquitecta Patricia Atiénzar sostiene que “dependiendo de la época conocemos el sistema constructivo, los materiales, formas diferentes de construir y cómo ha evolucionado. A partir de entonces podemos proponer acciones para su conservación, según el material y cómo está construido”. La propuesta de restauración Tras el registro de deterioro las arquitectas explican que el siguiente paso es la propuesta de intervención de las áreas más afectadas por los agentes biológicos y climáticos que ha tenido la iglesia. Sara de Atiénzar comenta que ya se han adelantado trabajos como la restauración del piso de mármol, el cual considera “un mármol maravilloso que tenemos que conservar”. Las primeras acciones que se ha realizado y que están estipuladas en el proyecto tienen que ver con las obras de remoción y limpieza, y luego vienen los trabajos de impermeabilización, acción prioritaria tras la necesidad de resguardar las áreas importantes de posibles filtraciones e humedad, producto de las lluvias. El proyecto incluye obras de albañilería; restauración de elementos arquitectónicos y ornamentales de fachadas y techos; trabajos de carpintería, herrería y fumigación para liberar la madera y muros de barro de la plaga que pudiera afectarlos. Entre las innovaciones que tendrá la catedral se contempla la creación de un museo justo en el espacio que fue creado en principio para la coral de la iglesia; se creará un sitio específico para la ubicación de ramos de flores, así como baños de uso público que antes no existían. También se prevé la instalación eléctrica de sonido a través de un sistema organizado de tuberías externas, pues la idea es “tratar de que la tecnología se adapte al inmueble sin deteriorarlo”, según palabras de Patricia Atiénzar. Y si de tecnología se trata para los trabajos de rehabilitación del inmueble las arquitectas comentan que cuentan con técnicas avanzadas para prever posibles daños ocasionados por sismos. Se trata del uso de fibra de carbono, cuya resistencia supera a la que pudiese tener una lámina de 5 milímetros de acero. “Es la primera vez que se va a usar en patrimonio en Venezuela”, señala Sara de Atiénzar con una sonrisa en el rostro. -Finalmente ¿Cuál consideran es la importancia de la consolidación y culminación de este proyecto? Patricia Atiénzar: - La iglesia en sí es importante por su valor social, religioso, cultural, patrimonial, histórico. Si no conservas tu patrimonio arquitectónico, no lo puedes gerenciar, no lo puedes valorar. Sara de Atiénzar: - Los edificios se mantiene mal que bien con los usuarios, pero no ocurre así con el resto del patrimonio. El problema del patrimonio particular de los centros históricos venezolanos es que sus propios propietarios no lo valoran, entonces hay que empezar por hacer que esas personas valores sus bienes. Los trabajos de restauración continúan y en su transcurso todavía se encuentran nuevos hallazgos que complementan y enriquecen el proyecto. Sara de Atiénzar y Patricia Atiénzar anhelan que se sigan apoyando iniciativas como éstas y que aumente la preocupación y la consciencia por la conservación del patrimonio en el país.

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