Abstraccionismo cromático: la pasión de Ángel Orama

Gabriela Trillo Aguilar / redaccion@construarte.com.ve Fotos: Cortesía del Artista

Un artista que desea inundar el lugar donde se encuentren sus obras de buenas energías. Así es Ángel Orama, un abstraccionista cromático, que utiliza el expresionismo a través de la combinación de colores, para transmitir estados de ánimo y emociones positivas que logran un acabado único en sus piezas. Además, demuestra de una manera extraordinaria que la mezcla correcta de distintos colores cálidos, fríos o neutros, puede dar como resultado una estupenda obra de arte.

Orama, descubrió su vena artística desde los seis años de edad, cuando el dibujo se convirtió en una de sus pasiones, que con el pasar del tiempo fue practicando hasta perfeccionar sus destrezas. Más adelante, decide iniciar estudios de diseño industrial los cuales culmina en 1995, mismo año en el que da el primer paso como profesional de la plástica.

Un pasado de grafitis

Para nadie es un secreto que pintar paredes en las calles es mal visto por la sociedad, sin embargo, esto no representó una limitante para Orama, quien adjudica su experiencia a la realización de grafitis y murales, siempre relacionados con el arte y muy alejados del vandalismo común.

“La gente veía como pintaba las paredes y les llamaba la atención, además yo inventé un tipo de letra y es así como escribo, algunos me entienden y otros no. Pero eso causó mucha curiosidad en las personas que miraban lo que yo hacía en las paredes, entonces otros grupos ya expertos me invitaban a practicar con ellos y así fue como acumulé experiencia desde muy joven”, expresó el artista.

Patrocinado por la empresa de sprays Cerdex, realizó numerosos murales en toda Venezuela entre el año 1994 y 1997, lo que le permitió fortalecer relaciones laborales en este ámbito. Las empresas, que en ese momento se interesaban por tener publicidades creativas en la parte exterior de sus negocios, contactaban al artista para que las realizara, fue entonces cuando aquello que hacía por mero placer se convirtió en su fuente de trabajo.

Una experiencia enriquecedora

A pesar de los múltiples murales que realizó Orama en Valencia, y en otras ciudades del país, su mayor reto fue en el año 1997 en la ciudad de San Carlos, cuando la alcaldía le propone pintar casi todas las paredes del municipio, con el objetivo de evitar daños a las propiedades y propagandas políticas.

“Fueron 40 días echando pintura todos los días en la calle, bajo el sol. En ese tiempo, era mal visto el grafiti todavía y aunque el resultado al final es bonito, cuando tú estás pintando lo que piensan es que estás dañando. Fue el mayor reto que tuve porque pinté casi todas las paredes, que además eran grandísimas”, agregó.

Reconocimientos

Los grafitis que realizó Orama durante muchos años, estuvieron tan apegados al arte, que la Alcaldía de Valencia en conjunto con el Instituto Municipal del Ambiente, le otorgaron un botón de buena conducta, porque utilizaba sus habilidades artísticas para embellecer la ciudad de la forma más original.

De grafitis a cuadros

Ángel Orama recuerda perfectamente a quién le vendió su primer cuadro, “fue en el año 1994 y se lo vendí a mi hermana”, dijo sobre lo que fue el inicio de lo que hoy es su carrera en las artes plásticas. Desde hace unos años, los murales no son los protagonistas en la vida del artista, pues ha decidido plasmar sus destrezas en formatos más pequeños, como cuadros y algunas paredes de casas u oficinas.

El producto final de sus piezas es sencillamente fenomenal, cada cuadro único en su diseño atrapa la mirada de cualquier persona, trasmitiéndole “buenas vibras” como las denomina Orama, quien admite que el amanecer es la musa que lo inspira y conlleva a realizar sus obras.

 

Hábitos al pintar

“Trato de siempre pintar desde temprano porque me gusta ir con el son del día. Eso me encanta. Cuando pinto en las tardes, no es que me sienta mal pero siento que más es el trabajo. Necesito el sol de la mañana y mi café. Cuando pinto generalmente los fines de semana, escucho reggae y rock en español”, manifestó el artista acerca de los hábitos que cumple al realizar sus piezas.

Aunado a esto, el trabajo de pintar grandes paredes, le dejó como aspecto positivo la eficiencia, ya que puede hacer hasta dos y tres cuadros en un día, dependiendo del tamaño y dificultad del mismo.

Versatilidad

Por otro lado, resulta sorprendente ver como este especialista de la plástica ha trasladado sus habilidades a los objetos más comunes y cotidianos, tales como vasos, collares, zarcillos, franelas, esferas, zapatos, piezas decorativas y más. Sin duda, las intervenciones que ejecuta dan un toque de singularidad, que llama la atención en cualquier lugar del mundo, literalmente, porque Orama ha logrado vender su mercancía en Estados Unidos, Costa Rica y España.

  

Arte personalizado

El artista, enfatiza que no repite ninguno de sus diseños, cada uno tiene un acabado único que termina siendo personalizado, pues uno de sus principios artísticos es la originalidad. Por ello,  la persona que decida comprar una pieza de este experto del arte, puede estar segura que su obra no la encontrará en otro lugar, debido a que el ingenio de Ángel Orama es ilimitado.