Aceras para convivir con la ciudad

(Crédito: Wikimedia Commons)

Las aceras juegan un papel importante en el transporte, ya que proporcionan un camino seguro para que las personas caminen separadas del tráfico motorizado. Ayudan a la seguridad vial al minimizar la interacción entre los peatones y el tráfico motorizado. Las aceras normalmente están en pares, una a cada lado de la carretera, con la sección central de la carretera para vehículos motorizados.

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En caminos rurales, las aceras pueden no estar presentes ya que la cantidad de tráfico (peatonal o motorizado) puede no ser suficiente para justificar la separación de los dos. En las áreas suburbanas y urbanas, las aceras son más comunes.

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En los centros urbanos (conocidos como centro de Norteamérica) la cantidad de tráfico peatonal puede exceder el tráfico motorizado, y en este caso las aceras pueden ocupar más de la mitad del ancho de la carretera, o toda la carretera puede reservarse para peatones.

La peatonalización generalmente busca proporcionar una mejor accesibilidad y movilidad para los peatones, aumentar el volumen de compras y otras actividades comerciales en la zona y / o mejorar el atractivo del entorno local en términos de estética, contaminación del aire, ruido y accidentes con peatones.

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Asimismo, las zonas peatonales tienen una gran variedad de enfoques para vehículos como bicicletas, patines en línea y patinetas.

Las aceras pueden tener un pequeño efecto en la reducción de las millas recorridas por el vehículo y las emisiones de dióxido de carbono. Un estudio de las inversiones en aceras y tránsito en los vecindarios de Seattle encontró reducciones en los viajes de vehículos de 6 a 8% y reducciones de emisiones de CO2 de 1.3 a 2.2%

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Debido a que es más probable que los residentes de vecindarios con aceras, caminen, tienden a tener tasas más bajas de enfermedades cardiovasculares, obesidad y otros problemas de salud relacionados con estilos de vida sedentarios. Además, se ha demostrado que los niños que caminan a la escuela tienen una mejor concentración.

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Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con la empresa Inèdit y la Universidad Politécnica de Cataluña, han llevado a cabo un estudio para determinar qué materiales son más adecuados para la construcción de aceras. Según el estudio, hormigón y asfalto son las soluciones más respetuosas con el medio ambiente.

De acuerdo a la investigación, un buen diseño de aceras, tomando en cuenta la durabilidad del material y siguiendo los procedimientos adecuados puede reducir en 60% el impacto ambiental de su construcción.