Alarga la vida de tus pinceles

Redacción: Lcda. Victoria Bracho

Con frecuencia los pinceles se pueden dañar o partir por la simple razón de no darles el cuidado adecuado. Saber usar las herramientas de trabajo es tan importante como saber cuidarlas, sigue estos maravillosos tips y para alarga la vida de tus pinceles.

Las cerdas constituyen la parte más importante, y a la vez la más delicada, de brochas y pinceles. Del tiempo que estas permanezcan en buenas condiciones dependerá la vida útil de las herramientas. Por eso, se debe tener especial cuidado con estos elementos con el fin de sacar el máximo partido posible y prolongar la utilidad de estas piezas imprescindibles para pintar.

Aquí te damos algunos consejos para alargar la vida de tus pinceles:

Quitar bien la pintura de los pinceles

El primer paso para limpiar las cerdas es quitar la cantidad más abundante de pintura que quede en ellas y que ya no se ha de utilizar. La mejor manera de hacerlo es pasar el pincel, con bastante fuerza y por ambos lados, sobre una superficie que no sirva y se pueda descartar, como papeles de periódico.

El propio papel de periódico se puede emplear para retirar la pintura que quede entre las cerdas, siempre con movimientos longitudinales desde la unión de las cerdas y el cuerpo de la brocha hacia las puntas de los pelos.

A continuación, corresponde eliminar los restos de pintura que permanecen adheridos a las cerdas. En este punto es necesario conocer el tipo de pintura que se ha empleado, porque de esa información dependerá la sustancia que resulte más apropiada para ejecutar la limpieza.

Limpiar bien los pinceles para que duren más

El primer paso para limpiar las cerdas es quitar la cantidad más abundante de pintura que quede en ellas y que ya no se ha de utilizar. La mejor manera de hacerlo es pasar el pincel, con bastante fuerza y por ambos lados, sobre una superficie que no sirva y se pueda descartar, como papeles de periódico.

Las cerdas de los pinceles se deben dejar secar en posición vertical, para que mantengan su forma correcta

El propio papel de periódico se puede emplear para retirar la pintura que quede entre las cerdas, siempre con movimientos longitudinales desde la unión de las cerdas y el cuerpo de la brocha hacia las puntas de los pelos.

A continuación, corresponde eliminar los restos de pintura que permanecen adheridos a las cerdas. En este punto es necesario conocer el tipo de pintura que se ha empleado, porque de esa información dependerá la sustancia que resulte más apropiada para ejecutar la limpieza.

Limpiar el pincel con agua, jabón y disolventes

Para las pinturas al agua y colas blancas, basta con agua y jabón neutro para limpiar las cerdas del pincel. Tras quitar los restos de pintura o cola, conviene dejar que el pincel se seque sin aclarar, ya que esto ayuda a las cerdas a conservar su flexibilidad y alarga la vida de tus pinceles.

Para otras pinturas, como las sintéticas, plásticas o barnices, agua y jabón no serán suficientes. Habrá que emplear algún tipo de disolvente, que dependerá de la clase de pintura que se haya utilizado. En muchas ocasiones, esta información viene en la etiqueta del bote de pintura. Después de usar el disolvente, también es momento de limpiar con agua y jabón y dejar sin aclarar.

Otros tips:

  • Mientras estas trabajando mantelos húmedos: ten a manos un pote con agua o aguarrás dependiendo  de la pintura  que estés usando (es un tip básico que sin duda alarga la vida de tus pinceles).
  • Si usaste pintura acrílica, lávalos con agua tibia y jabón neutro
  • Si usaste pintura sintética, retira primero con un trapo el exceso de pintura, después lávalo con aguarrás y por ultimo lávalo con agua tibia y jabón o detergente. Ponte un poquito de jabón en la palma de la mano y frota el pincel en círculos.
  • Si llegamos tarde con estos tips, y no cuidaste tu pincel bueno, hay chances de salvarlo: Si lo usaste con pintura sintética y se te seco, podes probar de sumergirlo en una lata con removedor en gel, va a aflojar un poco, muévelo dentro de la lata en forma de círculos  retíralo y con un cepillo de alambre empieza a “peinarlo” para ir retirando el excedente de pintura. Repítelo una o dos veces más. Claro está que esto es para un pincel que realmente vale la pena salvar.