Bogotá: ¿ciudad sostenible?

 

Adhara Ojeda- cortesía/ redaccion@construarte.com.ve

Los grandes retos que enfrenta Bogotá como ciudad sostenible al 2050 requieren de estrategias con visión de largo alcance y compromiso con el desarrollo armónico. De acuerdo con las proyecciones del Departamento de Planeación de Bogotá, para ese año, la capital colombiana y municipios aledaños sumarán 13 millones de habitantes y 5,7 millones de hogares, más o menos el doble del stock actual ya edificado.

Un crecimiento urbano así, en ausencia de una planeación integral, aumentaría las emisiones de gases de efecto invernadero y la vulnerabilidad al cambio climático, deterioraría el aire, agravaría problemas de movilidad y fomentaría asentamientos informales y la segregación social.

En 2015 ya Bogotá era considerada una ciudad verde, tal y como indicaban estudios de Green City Index desarrollado por la multinacional Siemens y The Economist. Para entonces, Bogotá ocupaba el sexto lugar dentro del escalafón de las 17 ciudades más sostenibles del continente: 14 humedales, 81 familias de invertebrados, 153 especies de aves, 12 tipos de mamíferos y 4 clases de reptiles confirman que, además de una gran urbe, la ciudad es un lugar de importancia ambiental.

Desde el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) se procura acompañar al Distrito en su gestión por una ciudad que asegure alta calidad de vida y oriente su progreso hacia el desarrollo sostenible. Por un lado, en tres principales planteamientos del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), resaltamos la política de ecoeficiencia contenida en el programa Building Efficiency Accelerator (BEA) del World Resources Institute, al cual se adhirió el Distrito en 2016 y que ha contado con el apoyo técnico del CCCS.

En este, el Distrito promueve un protocolo de implementación de la resolución 549 del 2015 –guía para el ahorro en agua y energía, del Minvivienda–, el cual debe utilizarse desde su expedición para todas las nuevas edificaciones, incluso vivienda social. Junto a la masificación de estas mejores prácticas y sus incentivos se promoverán las energías renovables.

Como resultado, los bogotanos ahorrarán en facturas de servicios públicos y beneficios en calidad de vida; la ciudad será resiliente al cambio climático.
De otro lado, el Distrito plantea un desarrollo planificado frente a las presiones demográficas, y la cuidadosa atención a la interacción con el entorno natural. Por ejemplo, la iniciativa de ampliar en 314 hectáreas el área de la reserva Van der Hammen y elevar su categoría de productora a protectora.

El Consejo Colombiano de Construcción Sostenible la considera una solución de planeación integral y de restauración ecológica ambiciosa, con componentes de desarrollo sostenible: corredores verdes, vivienda con mezcla de usos y estratos, e implementación de transporte intermodal con viabilidad financiera.

La propuesta plantea la recuperación y creación de 133 hectáreas de humedales y 994 de bosques, la obligatoriedad en la implementación de porcentajes mínimos de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) en el espacio público, la gestión de la huella ecológica a través de la reglamentación de ahorros obligatorios de agua y energía en la escala de la edificación, por medio del programa BEA de Bogotá, y espacio público de calidad (la reserva hoy es casi privada, pero se propone que el 80 % de esta sea pública).

Así, los habitantes del norte tendrán acceso a un área de parques de más de diez veces el parque Simón Bolívar, y un diseño de vías con pasos de fauna que asegurará la conectividad ecológica y la descongestión del norte. Será fundamental que estos desarrollos vayan acompañados de la incorporación de una flota de buses con tecnologías limpias, y de un sistema de manejo de residuos in situ.

En el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible procuran que la ciudad avance con la agenda de desarrollo, por lo que es muy importante continuar los esfuerzos por una planificación territorial con todos los municipios, tal y como lo hizo saber Cristina Gamboa en su rol de Directora ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible.

Verde Bogotá

Las zonas verdes en Bogotá alcanzan los 107 metros cuadrados por persona, la cifra más alta entre las ciudades de población media. TransMilenio, la ciclovía, las ciclorrutas y el Día sin Carro ayudan al medio ambiente reduciendo el uso del vehículo particular.

La ciclovía de Bogotá cuenta con 121 kilómetros de calle distribuidos a lo largo y ancho de la ciudad para quienes salen en sus bicicletas, patines o simplemente a caminar los

domingos.

El Proyecto Cicloruta formó parte integral del Plan de Desarrollo 1998-2001 bajo el lema “Por la Bogotá que queremos”.  Actualmente, el sistema cuenta con 344 kilómetros y se extiende por toda la ciudad. Es una forma complementaria de transporte y facilita la movilidad en diferentes corredores de la ciudad.

Natura incomparable

La ciudad cuenta con 14 humedales reconocidos, entre ellos El Torca, ubicado en la localidad de Usaquén, y Guaymaral en Suba; además, alberga especies animales como los cucaracheros, las lagartijas y las libélulas.

Al suroccidente de Bogotá, en la localidad de Kennedy, se ubican los humedales La Vaca, El Burro y El Techo, que cuentan con 8, 26 y 2 hectáreas de extensión respectivamente. Allí habitan plantas como el botoncillo, la lengua de vaca, el barbaso y la lenteja de agua.

En Bosa y Barrios Unidos, otras dos localidades de la capital, están los humedales de Tibanica, con 21.26 hectáreas y 26 especies de aves, y el humedal El Salitre, de 6.4 hectáreas de área y 78 tipos de aves.

 Turismo ecológico

Bogotá también ofrece la alternativa de los parques naturales. Por ejemplo, el Jardín Botánico José Celestino Mutis es un lugar en donde se realizan actividades de investigación sobre la diversidad de la flora colombiana, particularmente de la Sabana de Bogotá.

El Parque Natural Chingaza, ubicado a una hora de la capital, aporta el 80 % de agua potable de alta calidad a Bogotá, lo que lo hace imprescindible para la vida de los capitalinos.

El Parque Natural Chicaque cuenta con frondosos bosques, caídas de agua, imponentes montañas, 300 especies de aves y 20 tipos de mamíferos. Se encuentra a media hora de Bogotá.

En el corazón de la ciudad está el Parque de la Independencia. Allí se encuentran árboles de especies nativas y extranjeras, entre la que destacan la palma de cera, eucaliptos, pinos, cauchos y las acacias.