Brasilia, tesoro arquitectónico del siglo XX

Carolina Zambrano/Fotos: Jesús Matos Gubaira

Ciudad Moderna y arquitectónica

Una de las joyas de la arquitectura del siglo XX  en América Latina se encuentra en Brasilia, la capital de Brasil. Esta ciudad además de poseer uno de los legados más importantes dejados por el urbanista Lucio Costa y el arquitecto Oscar Neymeyer  desarrollo, gracias en gran parte del apoyo político y financiero del presidente Juscelino Kubitschek,  un concepto apegado a la idea de cuidad moderna.

Obras que se integran visualmente con el paisaje o estructuras con elementos artísticos de envergadura se encuentran en esta ciudad erigida en 1956 con el objetivo de constituirse en la nueva capital de la nación carioca. No fue hasta el 21 de abril de 1960 que la nueva urbe fue inaugurada al quedar completada. Con el traslado de la administración pública al interior el gobierno central tuvo el propósito de ayudar a poblar esa zona del país y hacer de la misma una de las ciudades más progresistas de América Latina. En 1987 la Unesco declaró la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad

Brasilia es una de las ciudades mejor planificadas del mundo y es conocida por haber aplicado los principios establecidos en la Carta de Atenas de 1933; manifiesto urbanístico que propone la organización de centros urbanos que preserven principalmente las condiciones naturales del lugar y diferencie los espacios según la función que cumpla cada uno dentro del desarrollo de la misma.

La ciudad está localizada en la parte central del país, a unos 950 Km, al noreste de Río de Janeiro. Tiene una población aproximada de 2.562.963 habitantes y es la sede del gobierno federal, conformado por el presidente-quien trabaja en el Palacio de Planalto-, el Supremo Tribunal Federal y el Congreso Nacional de Brasil.

El arquitecto español residenciado en México, Miquel Adria http://www.letraslibres.com/mexico/brasilia-la-modernidad-consolidada, describió alguna vez a propósito de cumplirse casi cuatro décadas de fundada la ciudad, algunas características de sus edificaciones: “Sobre el plan regulador de Lucio Costa, estructurado y vertebrado según un eje monumental que alberga los edificios públicos como el Parlamento, el Senado, los Ministerios, la Catedral, etcétera, y con extensas áreas residenciales conformadas por supermanzanas corbusianas, Oscar Neymeyer  tuvo ocasión de proyectar todas las variantes de arquitectura representativa.

Cabe destacar el Ministerio de Defensa, con su diáfano y glacial  vestíbulo de 3.000 m2 en el que flota una escalera helicoidal en un extremo, mientras que en el otro la geometría tropical de un jardín de Burle Marx invade el espacio interior. También sobresale la Catedral transparente, como elemento asimétrico dentro del conjunto hierático y marcial de los edificios para Ministerios, así como los esbeltos paralelepípedos que coronan los dos platos –cóncavo y convexo- del Senado y el Parlamento” (1).

La icónica Plaza de los Tres Poderes está ubicada en el llamado Eje Monumental de la ciudad donde convergen el Tribunal Supremo Federal, el Congreso Nacional con sus dos cúpulas y torres gemelas y el Palacio de Planalto donde radica el poder ejecutivo y presidencial, es una de las mayores atracciones turísticas de la urbe no solo por sus grandilocuentes estructuras sino también por poseer una de las obras más simbólicas del país titulada “Os Candangos”, una escultura de bronce de ocho metros de altura creada por el artista brasilero Bruno Giorgi  y que rinde homenaje a los pioneros que vivieron la aventura de la construcción de Brasilia.

El Palacio Presidencial Planalto, donde funciona el poder ejecutivo, fue una de las obras favoritas de Neymeyer y se caracteriza por tener una sucesión de columnas revestidas de mármol blanco separadas del cuerpo del edificio, definidas por el mismo arquitecto como “livianas como plumas apoyadas sobre el suelo”. Dentro de él, específicamente en su Hall de Honor encontramos un elemento muy peculiar de Neymeyer que otorga espectacularidad; una rampa con una curva pronunciada que cumple también el rol de una escultura en movimiento dentro de ese espacio. En el Hall también podemos ver una serie de piezas entre mobiliario, cuadros y esculturas elaboradas por destacados artistas de la región. El Palacio Presidencial Planalto es considerado una de las obras maestras de la arquitectura moderna del siglo XX.

El edificio del Supremo Tribunal Federal le tiene en su entrada una escultura denominada “La Justicia” elaborada de Alfredo Ceschiatti y se encuentra, como obra de envergadura también preferida por su autor, el Palacio del Congreso, que está compuesto por dos paralelepípedos impecables que contienen las oficinas anexas a las funciones del Congreso, una semiesfera curva que contiene la Cámara de Senadores y un hemisferio convexo mayor que tiene en su interior la Cámara de Diputados. En la Plaza Mayor también se encuentran obras de igual importancia arquitectónica como el Palomar, el Museo Espaço Lucio Costa, el Museo de la Ciudad, el Monumento a Israel Pinheiro y el Palacio Itamaraty entre otros.

Brasilia representa hasta la fecha la gran oportunidad para el desarrollo de la arquitectura moderna brasileña, una experiencia única en el proceso de transformación, no solo de Brasil, sino también de América Latina.

(1) http://goo.gl/AbFqUM