De qué va el Internet de las cosas

Te has preguntado de qué va el Internet de las cosas (Internet of Things o IoT por sus siglas en ingles), es un concepto que ha ganado terreno en los últimos años. La idea que intenta representar queda bastante bien ilustrada por su nombre, cosas cotidianas que se conectan a Internet, pero en realidad se trata de mucho más que eso.

Para entender de qué va el Internet de las cosas debemos también comprender que sus fundamentos no son en lo absoluto nuevos, por lo menos desde hace  30 años que se viene trabajando con la idea de hacer un poco más interactivos todos los objetos de uso cotidiano.

Si tuviéramos que dar una definición del Internet de las cosas probablemente lo mejor sería decir que se trata de una red que interconecta objetos físicos valiéndose del Internet.

Los objetos se valen de hardwares especializados que le permiten no solo la conectividad al Internet, sino que además programa eventos específicos en función de las tareas que le sean dictadas remotamente.

En 2025 se estima que habrá en el mundo cerca de 100.000 millones de dispositivos conectados, y para derivar el máximo valor de estos vínculos tendremos que optimizar nuestras redes para las cosas, así como para las personas, así lo detalla el ejecutivo de Huawei, Hu Houkun.

No es nuevo que internet ha impactado a la sociedad y nuestras vidas en particular. Desde la forma en que nos relacionamos, comunicamos, compramos, hasta la forma en que nos informamos o capacitamos, internet está siempre presente. Se ha transformado en algo imprescindible en nuestra vida cotidiana. Por ende, resulta aceptable pensar que este impacto se expanda, de forma natural, desde los individuos hacia las cosas.

Sobre sensores y dispositivos

Cabe aclarar que la palabra “cosas”, en este contexto, hace referencia a cualquier tipo de objeto o dispositivo que, mediante una electrónica programada, pueda conectarse a internet y en este contexto, podríamos describir dos grupos de cosas: los sensores y los dispositivos en general.

Los sensores son utilizados para realizar mediciones de diversas magnitudes, ya sea ambientales para medir temperatura, presión…  de objetos en movimiento (acelerómetro), o en algunos casos, para detección de eventos (detección de personas o de inundación, etc.). Otro ejemplo es el sensor de imagen (cámara).

En estos casos, los sensores se conectan a internet para enviar las mediciones y poder procesar estos datos para obtener información que resulte en beneficio de los usuarios.

En el segundo grupo, los dispositivos en general, se refieren a cualquier objeto tal como  electrodomésticos, artículos “wearables”(que vestimos o incorporamos a nuestra ropa), herramientas de trabajo, o equipamientos industriales, etc.

En estos casos, su conexión a internet permite enviar información que puede ser usada tanto para monitorear y controlar el dispositivo, como para permitir una operación más eficiente y segura en muchos casos, para beneficio de la vida útil del mismo como la del usuario o propietario.

¿Vacas utilizando el internet de las cosas?

Las nuevas conexiones darán valor a empresarios, sociedades y economías, y permitirán a la gente administrar mejor sus recursos y tomar decisiones más informadas

Los granjeros chinos ya están conectando sus rebaños a Internet. Las vacas usan collares con sensores inalámbricos que reúnen datos biométricos como la temperatura corporal y el ritmo cardíaco.

Esta información se procesa para mejorar la producción de leche, lo que ayuda a los granjeros a ganar unos $420 adicionales por vaca al año y mejora los beneficios generales en un 50 % anuales.

Para los granjeros chinos, una mayor cantidad de datos significa más dinero en el banco. Pero, ya se trate de ganado vacuno o cirugías cerebrales, la información siempre mejora la toma de decisiones. Por eso en el sector de las telecomunicaciones se cree que el mundo se beneficiaría con la reformulación de la conectividad digital.

Según un estudio del McKinsey Global Institute, una Internet de las cosas  completamente conectada podría añadir hasta $11 billones a la economía global al año para el 2025. Sin embargo, para hacer realidad estos beneficios serán necesarios cambios en cómo se recopilan y manejan los datos.

Conectar más “cosas” a la Internet tiene el potencial de elevar la eficiencia, aumentar la productividad, reducir los desechos e impulsar el crecimiento económico.

Adhara Ojeda- cortesía/ redacción@construarte.com.ve