El despertar de la conciencia transformó la vida de Daniel Schachner

Adhara Ojeda- Fotos cortesía del artista/ redacción@construarte.com.ve

Son varias las acepciones que muestra el Diccionario de la Real Academia Española cuando se le consulta sobre el término conciencia, entre ellos dos destacan y caen como anillo en la vida del autodidacta Daniel Eduardo Schachner Roizblatt: el primero es la capacidad de reconocer la realidad circundante y el segundo concepto es precisamente la actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad y ya veremos por qué.

 “Durante los años 2003 al 2006  sufrí de una ceguera que cambió mi vida completamente. Por muchos años trabajé y desarrollé una vida convencional hasta ese momento. Como parte de mi terapia de recuperación a comienzos del 2006 mi doctor sugirió para volver a diferenciar colores utilizara los crayones y lo que comenzó como terapia se convirtió en una necesidad. Al tener comprometido el sentido de la vista, es cierto que se desarrollan percepciones que tenemos dormidas en el día a día. Comencé a percatarme de asuntos que no había considerado antes porque yo era uno de ellos, un humano que podía ver, pero no observaba.

Cuando no podía ver me tocó escuchar muchos problemas de las personas, fue así como logré detectar que, en gran medida, eran producto de la falta de comunicación. Frente a ese problema, esas inquietudes se transformaron en colores y formas, de esta manera poco a poco comencé a desarrollar mis formas llegando al macho y hembra como protagonistas de mi propuesta plástica”.

Un artista reconoce a otro

Al día de hoy, este talentoso artista visual dedica su vida ciento por ciento a las bellas artes; bien en el moldeado de metales o en la elaboración de espléndidas pinturas. En sus inicios, su única aproximación al trabajo de taller ocurrió cuando uno de sus hermanos, al ver sus primeros trabajos, le recomendó tomar clases de pintura con el artista Sergio Stitchkin, “aunque sólo asistí a tres clases, me sirvió bastante ya que al cumplir con mis encargos académicos en tiempos reducidos, llamé la atención del profesor, quien me dijo que siguiera solo en lo que estaba haciendo, experimentando continuamente con técnicas y mi propio gesto, ya que de lo contrario él me cambiaría la mano y eso no era justo, ni bueno”.

La vida de Daniel Schachner siempre estuvo rodeada de arte, pues su padre Herman Schachner fue un apasionado coleccionista en su Chile natal. “Tuve la suerte de ser el hijo menor, con una diferencia de diez años con mis hermanos mayores. La cotidianidad de mi vida familiar me permitió asistir desde que tengo uso de razón a exposiciones, conciertos y compartir con grandes artistas, amigos de mi familia.

Una imagen que aún mantengo viva en mis recuerdos es participar como espectador de tertulias -creo que debo haber tenido unos siete años-  que incluían dentro de sus participantes a grandes intelectuales y artistas, que con el paso del tiempo he logrado reconocer y apreciar”.

Un día en la vida de Schachner comienza bien temprano en el gimnasio a eso de las 6:30 am, ya pasadas las 8:00 de la mañana se encuentra en su taller, dispuesto en la periferia de Quilin y terminan bien tarde en la noche “hasta que las velas dejen de arder”, salvo los martes y los jueves cuando regresa a la ciudad a almorzar con su mamá que este agosto celebrará sus 100 primaveras.

Primavera, acrìlico sobre lino con algodòn grueso. Medidas 150x 120 cm. 2010

El arte ha transformado su vida, es su renacer. “Siempre tuve el concepto de equilibrio y composición, pero nunca me había lanzado a producir hasta mi despertar producto de mí ceguera. Hoy para mí el sentir, amar, saborear, son sensaciones que se potencian, los siento y disfruto a mil. Mi trabajo creativo me da la libertad, la alegría, el espacio y el desahogo que me permite exteriorizar mis pensamientos”.

Habla la curadora

Sobre la extensa y rigurosa producción de arte visual  de Schachner, la curadora independiente, Paloma Griesshammer, detalla que “desde una impecable técnica autodidacta, surgen superficies pictóricas precisas, trazos certeros de una riqueza cromática única. Planos que contienen formas y motivos en aparente oposición, y que de manera obsesiva surgen constantemente en sus obras, otorgándole una gestualidad única a sus propuestas.

Tales imágenes coexisten y se encuentran, aluden a las infinitas relaciones entre lo femenino y lo masculino; vínculos que finalmente elaboran asociaciones con todo un imaginario vitalista y remitido a la creación.

Su propuesta intuitiva —tanto a nivel matérico, como temático— retorna a lo simple, lo esencial y primitivo de las formas, para hablarnos de una constante búsqueda por el placer de la pintura, gracias a sus atractivas composiciones y sus expresivos colores.

Igualmente sus esculturas retornan a aquellas formas primitivas de gran expresividad, pero concentradas en la riqueza del volumen, dotando a tales imágenes de nuevas posibilidades al momento de abordar plásticamente la dualidad complementaria entre los opuestos que dan cuenta de su gesto particular”.

La obra del artista se constituye por una amplia gama de pinturas de gran formato, el desarrollo de un vasto trabajo gráfico, además de esculturas ejecutadas en metal. Disciplinas que maneja con total propiedad, investigando y experimentando constantemente en cada una de ellas.

Desde una impecable técnica autodidacta, surgen superficies pictóricas precisas, trazos certeros de una riqueza cromática única. Planos que contienen formas y motivos en aparente oposición, y que recurrentemente surgen constantemente en sus obras, otorgándole una gestualidad única a sus propuestas, señala Griesshammer.

Al consultarle al propio Schachner qué le hace diferente a otros artistas él sin dudar  señala que es principalmente su forma de pintar y esculpir, “hago los bocetos  para traspasarlos a mis  telas, momento que empiezo a hacer mezclas  de colores para imprimirlas con mis manos normalmente y uso todos los elementos que estén a mi alcance para intervenirlas. Esto también lo aplico a las esculturas, en las que primero hago las maquetas y después procedo a cortar en directo los fierros”.

La temática de sus piezas sigue un hilo narrativo que es la interrelación entre el macho y la hembra, así como su forma de comunicarse en la actualidad  por causa de varios factores como la globalización, el smartphone, etc. “Se ha perdido la comunicación y a través de mi trabajo e inspiración trato de plasmar este problema actual. Como mencione anteriormente, mi inspiración viene de mis momentos que estuve privado de la vista y me tocó escuchar tantos problemas de relaciones humanas, que logre imprimir  mi pensamiento en mi trabajo”, apunta.

Para hacer posible su trabajo el artista visual hace uso de todos los materiales que se le cruzan en el camino: “acrílico, acuarela, resina, pastel óleo, fierro, acero, cobre, bronce… Me gusta trabajar mucho con las manos, espátula y aerógrafo, además de todos los elementos tradicionales como brocha y pinceles.

Planes en primera persona

 La meta es continuar desarrollando mi propuesta visual, a través del camino que ya he iniciado de trabajo constante y búsqueda de nuevos materiales. Dentro de mis planes, está el poder ir a Murano en Italia, realizar un curso en técnicas de vidrio, quiero experimentar con esculturas en este material y necesito aprender desde el origen.

El 26 de noviembre del año pasado, partí a un concurso internacional de pintura como seleccionado de Chile en Miami. Allí tuve pocos días para montar mi trabajo, fue muy intenso, pero increíblemente satisfactorio. Mi mayor sorpresa fue ganar el concurso al cual se me había invitado a participar, tanto en la categoría pintura como en escultura, siendo premiado como el “Best in show”.

Eso produjo que cambiara mi panorama para el 2018, ya que he tenido un primer semestre muy activo, con innumerables invitaciones en los Estados Unidos. En enero tuve  presentación en Miami, en Palm Beach. En febrero me fui a Boca Ratón  y de ahí a una exhibición  en Miami el pasado mes de marzo.

Posteriormente, en mayo tuve una exhibición en Nueva York y luego otra exhibición en Santiago, específicamente en el Etniko (celebración 21 años de vida) todo un honor, en Junio fui  invitado a Basilea, Suiza…

Ya este mes me estoy preparando para la exhibición que tendré en la Bienal de Venecia 2019, obtenida como premio en el Art Basel Season. Ahora debo decidir si participo como invitado en un solo para la inauguración de una nueva galería de Aventura en Miami este noviembre.

Además, junto a mi curador en Chile, tenemos dos compromisos, el primero con una institución y el otro será una exposición solo de mi trabajo escultórico.

Así como he recibido, quiero también dar y tengo un proyecto para ser presentado al Ministerio de Cultura a principio del 2019.

Ese es mi futuro más cercano, a pesar que tengo muchas invitaciones pendientes y me es imposible participar en todas, ya que quiero desarrollar una nueva experiencia en mi país llevando el arte a las empresas y escuelas públicas, con el slogan de ” Arte para Todos”.

 Nota curiosa

A finales de 2011, a propósito de la visita de Madonna a Chile, Schachner quien se declara un enamorado de la música y así del ícono que representa la reina del pop, decidió obsequiarle una escultura de fierro reciclado con medidas de 73x46x17 centìmetros denominado “la reina”