Estrategias para planificar tus metas y objetivos para el próximo año

Redacción: Lcda. Victoria Bracho

En muchas oportunidades el ser humano cuando llega finales de año entra en una situación de autoevaluación donde entre sus deseos principales está la búsqueda de una mejor proyección de sus objetivos y metas, buscando estrategias para planificar tus metas de forma más acertada para el próximo año.

Son diversas las estrategias para planificar tus metas y objetivos para un próximo año, Aunque lo de planificar no suena tan atractivo como «el vivir día a día dejándose llevar por el momento presente», lo cierto es que funciona mucho mejor, tener cierta orientación de ese camino por el que queremos ir.  Planificar es importante, y planificar correctamente tus objetivos puede marcar la diferencia entre el éxito y un resultado no deseado.

A continuación, le dejamos algunas estrategias de como planificar y proyectar esas metas y objetivos:

1. Enunciado en Positivo

Nuestro cerebro tiende a enfocarse en aquello en lo que pensamos.

Por ejemplo, cuando deseamos comprar un coche nuevo, por la calle tendemos a fijarnos en los coches que nos gustan. O una pre-mamá a la que le parece que hay más embarazadas por la calle.

Tiene una explicación biológica (El Sistema de Activación Reticular es la parte de tu cerebro que entre otras cosas regula la atención, es como un radar que te avisa de aquello externo que coincide con tus pensamientos).

La cuestión es que nos sentimos atraídos hacia aquello que ocupa nuestros pensamientos. Por tanto en lugar de pensar qué no queremos, es más útil pensar qué queremos y fijar nuestras metas para este año a raíz de ello:

Quiero dejar de ser perezoso → Quiero ponerme en forma
Quiero dejar de estar gordo → Quiero estar en mi peso ideal
Quiero dejar de ser pobre → Quiero aumentar mis ingresos
Quiero dejar de hacer el vago en mi tiempo libre → Quiero poner en marcha un blog que dé resultados

2. Especifica tu objetivo:

Un objetivo ambiguo nos dará resultados ambiguos. Si nuestro objetivo es tan genérico como “ir más al gimnasio” o “comer menos comida basura” no tendremos claro si lo estamos consiguiendo o no. Un observador externo debe ser capaz de verificar sin lugar a dudas si hemos conseguido o no nuestro objetivo.

Voy a escribir más en el blog → Voy a escribir como mínimo 1 vez a la semana en el blog. En vez de decir, este año voy a tener mejor manejo de redes sociales, es pensar en una estructura semanal de publicación y creación de contenido para el proceso digital de tu marca o empresa.

Permítete la flexibilidad: aunque ajustes tu objetivo, no seas demasiado duro contigo mismo, porque si no, en el momento en que falles te pueden entrar ganas de tirar la toalla.

3. Meta Bajo Tu Control

Nuestro objetivo tiene que depender de nosotros mismos, y no de los demás.

Cuando definimos objetivos y planes para este año que dependen de los demás, estamos poniendo fuera de nuestro control si se cumplen o no se cumplen.

De la misma manera la gente no tiene por qué leer tu blog, o comprar tu producto. El número de visitas de tu blog o el número de ventas realizadas son resultados. Está bien medirlos y controlarlos, y procurar mejorarlos, pero no son tus objetivos. Tus objetivos serían tus publicaciones y tus campañas de marketing y ventas.

“Voy a buscarme una novia” → “Voy a salir a conocer gente”
“Voy a levantar 90 kilos en el gimnasio” → “Voy a ir al gimnasio regularmente”
“Voy a llegar a 1.000 suscriptores en el blog” → “Voy a escribir regularmente en el blog”

4. Recursos Necesarios

Los recursos son aquello que nos hace falta para conseguir nuestro objetivo. Detente un momento y evalúa ¿con que cuentas a tu favor?

Distinguimos dos tipos de recursos:

  1. Los recursos externos son aquellos que están fuera de nosotros. Básicamente los podemos resumir en: tiempo, dinero y energía. Si quieres ir al gimnasio tendrás que buscar el hueco en tu agenda, y además pagar la cuota del gimnasio. Estos recursos son (hasta cierto punto) intercambiables: puedes por ejemplo hacer todas las tareas de tu blog tú mismo, con un coste de tiempo y energía, o subcontratar determinadas tareas, con un coste económico.
  2. Los recursos internos son los que más nos interesan desde el punto de vista del desarrollo personal. Son los estados internos que tendrás que potenciar para lograr tus objetivos. Por ejemplo, si quiero escribir en mi blog todas las semanas, tendré que potenciar mi disciplina para encontrar un hueco para escribir. Si quiero encontrar pareja tendré que aumentar mi sociabilidad (además de la habilidad de socializar, me refiero a las ganas de conocer gente y conectar con otras personas).