Cómo funciona un edificio inteligente

Un edificio inteligente es aquel que desde su diseño incluye la automatización de sus sistemas, además del cuidado del medio ambiente donde se edificará, y permite obtener ahorros de energía en su operación, incentivar las labores diarias con instalaciones adecuadas y funcionales, facilitar su administración y mantenimiento.

Actualmente, el concepto de edificio inteligente se ha adaptado a los avances tecnológicos sucesivos, de manera que este concepto se aplica tanto para construcciones de oficinas, como a hospitales, hoteles, bancos, museos, casas, etc. Además, las construcciones inteligentes deberán estar diseñadas para poder incluir, en un futuro, los nuevos avances que se vayan generando.

En el mundo moderno, lleno de objetos conectados y accesorios inteligentes, los edificios están destinados a compartir el mismo destino: los edificios inteligentes ya están aquí. Gracias a las nuevas tecnologías, y arropados por las crecientes ventajas que ofrece el Internet de las cosas, los edificios inteligentes han llegado para brindar soluciones, mejorar la eficiencia y reducir el consumo en nuestra sociedad.

La insignia de los edificios inteligentes

¿Qué es un edificio inteligente? Hace apenas una década jamás se nos hubiera ocurrido la posibilidad de controlar automáticamente las condiciones de un edificio entero. El desarrollo tecnológico ha permitido la aparición de los HVAC (del inglés, HeatingVentilation and Air Conditioning) inteligentes.

Estos sistemas, comúnmente conocidos como HVAC Systems, ofrecen la posibilidad de controlar las unidades de climatización para mantener en las construcciones una temperatura siempre óptima y, lo más importante, en tiempo real. ¿Cómo es posible? El uso de sensores y la monitorización continua permiten al sistema llevar un control exacto y preciso de la temperatura, humedad  y otros valores ambientales en el edificio inteligente.

Para poder hacerlo es necesario interconectar estos sensores al sistema inteligente HVAC creando una red de información, aportando al sistema el medio para mantener sensores y unidades interconectados en todo momento. Además, en los edificios inteligentes de última generación, los HVAC Systems permiten adquirir y administrar patrones de utilización procedentes de los propios usuarios. Es decir, estos sistemas pueden recabar información, analizarla y definir patrones para adelantarse a las necesidades de cada momento. Esto aporta un grado de comodidad enorme. Pero, más importante aún, ofrece una serie muy importante de beneficios.

Mayor eficiencia

Probablemente el mayor de los beneficios que aportan a los edificios inteligentes estos HVAC Systems es la optimización. Aumentar la eficiencia de un edificio supone tener un control activo de sus condiciones. Pero, ¿de qué tipo de eficiencia concreta hablamos? Eficiencia energética, por supuesto. Controlar para que la temperatura, entre otras condiciones, sea la adecuada en todo momento, independientemente de las condiciones externas y según el número de usuarios en cada momento es uno de los mayores retos (y también logros) de los sistemas inteligentes HVAC.

Menor consumo

Unido a la mayor eficiencia, por supuesto, viene la reducción de consumo. Se puede reducir el coste generado por la energía de un edificio hasta en un 35%. Esto supone una cantidad económica bastante importante si tenemos en cuenta que el 80% de la energía total de un edificio la consumen estos sistemas HVAC. Por tanto, la inversión en edificios inteligentes puede traducirse en un ahorro considerable.

Auditorías más eficientes

Uno de los principales problemas a la hora de optimizar el clima de un edificio es la dificultad a la hora de controlar los parámetros. Y es que con los sistemas más obsoletos de HVAC esto es, sencillamente, imposible. Al contrario, los sistemas provistos en los edificios inteligentes permiten monitorizar en tiempo real todos los valores. Dichos valores se almacenan para ser analizados posteriormente y mejorar así el sistema de control y monitorización. Además, toda esta información se recoge de manera centralizada. De estos análisis, además, pueden obtenerse datos de los patrones energéticos y de consumo utilizados en los edificios, lo que permite mejorar sustancialmente tanto los sistemas existentes como diseñar nuevos más eficientes.

Mantenimiento más sencillo

Al igual que ocurre con las auditorías, los sistemas inteligentes de HVAC permiten tener control casi total del estado del sistema al completo. Por tanto, se puede llevar un seguimiento de las piezas y sistemas, detectando fallos y permitiendo su reparación de forma inmediata. Así, no sólo se avisa del error, sino que el sistema recoge información que podría resultar relevante para determinar las razones del fallo. Por su fuera poco, también permitirá que el sistema se adapte automáticamente a la avería, gestionando el resto de componentes.

Consumo más limpio

El consumo actual ha de velar por una gestión energética acorde con la responsabilidad ecológica. Este espíritu es precisamente el que mantienen estos sistemas inteligentes de control, que permiten mantener las condiciones climáticas óptimas, evitando el derroche de energía innecesario. Los edificios inteligentes ofrecen la oportunidad de gestionar el consumo de una manera mucho más acorde con las directivas de consumo más actuales y ecológicas.

Estos cinco son sólo algunos de los beneficios. Porque los edificios inteligentes supondrán una pieza clave, pero no única, en las ciudades conectadas. Espacios más cómodos, más eficientes, y más avanzados serán el escenario de una vida en la que la información estará accesible en todo momento, los coches no necesitarán conductores y la energía será más limpia y mejor administrada. En definitiva, las ciudades del futuro. Un futuro más cercano de lo que imaginamos.

 

Fuente: Telefónica