Japón mágico y misterioso

Foto Cortesìa/ En cualquier barrio de Tokio se puede encontrar un emblemático templo o santuario enlazando con una moderna avenida arbolada. En zonas como la capital, el visitante puede contemplar cómo el futuro abraza el pasado.

Adhara Ojeda- cortesía/ redaccion@construarte.com.ve

Visitar Japón es como emprender un viaje mágico y misterioso plagado de toda clase de maravillas, tanto naturales como culturales. Pocos países en el mundo ofrecen una diversidad tan rica de tradición y vivencias como la que se encuentra en Japón.

Japón está situado al norte de Asia entre el Océano Pacífico y el Mar de Japón. Consta de cuatro islas principales rodeadas por más de 4.000 islas pequeñas. Su superficie es de 377.873 km2. Japón es casi tan grande como Alemania y Suiza juntas y ligeramente más pequeño que California.

Tokyo

Foto Cortesìa/ El área metropolitana de Tokyo y sus prefecturas adyacentes acoge a un cuarto de la población japonesa, 12 millones de almas que viven dentro de los límites de la ciudad.

El Palacio Imperial, antaño el Castillo Edo, aún se encuentra resguardado por profundos fosos excavados. Magníficas puertas y antiguas torres de vigilancia salpican las murallas a intervalos regulares.

El Nijubashi, un elegante puente de doble arco, conduce a la entrada principal, abierta al público en ocasiones. El Jardín Este (Higashi Gyoen) está donde anteriormente se situaba el torreón original. Las flores y la floración embellecen el jardín en todas las estaciones, por lo que cada una de ellas supone una ocasión ideal para relajarse.

El Marunouchi Building, un hito histórico más conocido por el apodo de “Maru-Biru”, domina la salida de la estación Tokyo al distrito Marunouchi. Construido en 1923, el edificio reabrió sus puertas en septiembre de 2002, y ofrece, repartido por 36 plantas, un complejo de restaurantes, tiendas y oficinas.

En un paseo de diez minutos se puede llegar a Ginza, famosa en todo el mundo por sus elegantes tiendas y el brillo multicolor del neón de sus rótulos. El Teatro Kabuki-za está a pocos pasos de distancia.

Al alejarse del bullicio de Ginza y Yurakucho, tuerza hacia el espacioso distrito Ueno, donde le espera el parque Ueno, el más extenso de la capital. Desde el comienzo de abril, el jardín se convierte en un paraíso de cerezos en flor, en los que el verde se inunda de un delicado rosa y atrae a una multitud de caminantes y excursionistas. El parque, salpicado de numerosos y variados museos, constituye un amplio centro de arte y cultura.

Si desea hacer una escapada al pasado de Tokyo, nada mejor que el distrito Asakusa. Las múltiples calles que se abren y cierran están flanqueadas por antiguas casas y puestos que venden artículos tradicionales, como kimonos con peineta fabricados a mano. El Templo Kannon de Asakusa, cuyo acceso está repleta de pasajes comerciales, es un lugar ideal para hacer acopio de recuerdos.

Shinjuku, en la parte oeste y de moda de la ciudad, reúne bares y discotecas, populares y ruidosos, junto con grandes almacenes y tiendas para hacer unas compras refinadas y sofisticadas. En este ajetreado barrio, el Parque nacional Shinjuku Gyoen le parecerá un remanso de paz. En el distrito de Hatsudai, muy próximo, el complejo de Tokyo Opera City acoge entre sus paredes una gran ópera.

Shibuya, cerca del apacible Santuario Meiji y de Harajuku y Aoyama, los distritos de moda, es el lugar con el que sueñan aquellos que buscan compras y entretenimiento. Shibuya, muy concurrido, especialmente por la juventud a la última de la capital, es el centro donde tienen lugar todas las innovaciones de Tokyo y a partir del cual se extiende de forma continua la “cultura juvenil”. También aquí se ha instalado la vanguardia de la moda y el arte internacional, para convertirlo en su escaparate. Sentarse en un café al aire libre y disfrutar de una bebida mientras se observa el insólito desfile de transeúntes es un placer al que le será difícil resistirse.

Odaiba, construido sobre terrenos ganados al mar en el Puerto de Tokyo, es uno de los puntos neurálgicos de la capital. Un centro comercial siempre vibrante y el parque de atracciones Joypolis atraen a una multitud de visitantes, algunos de los cuales acuden también para subirse a la noria. La más alta del mundo, es el emblema de este lugar y es especialmente popular entre las parejas jóvenes. Mientras uno se refugia en sus góndolas cerradas, que las hay, cae la noche y nos regala una mágica vista de la metrópolis iluminada.

Otro de los atractivos del país nipón es el famoso Camino de Kumano, algo parecido al de Santiago. Las autoridades niponas desean aprender de la Ruta Jacobea a explotar turísticamente las sendas de peregrinación religiosa.

Durante más de mil años, gente de todos los niveles sociales, incluyendo emperadores retirados y aristócratas, han hecho la peregrinación a Kumano. Estos peregrinos utilizaban una red de rutas hoy conocida como Kumano Kodo, que se extendía sobre toda la montañosa península de Kii.

Se trata de una ruta interreligiosa, budista y sintoísta, hermanada con la Ruta Jacobea que recorre varias provincias del sudeste de Japón. Kumano es una remota región montañosa situada al sur de Kioto, que ocupa la mitad inferior de la península Kii y es el origen de la espiritualidad japonesa.

Kamakura

Foto Cortesìa/ El Gran Buda o “Daibutsu” es una estatua gigante de 11,4 metros de altura y 122 toneladas, que medita en posición de loto, bajo la bóveda celeste. Está hecha de placas de bronce montadas sobre una estructura hueca y se puede entrar en el monumento. Fue terminada en 1252 gracias a Minamoto Yoritomo para competir con el Buda de Nara que, por aquel entonces, era más imponente.

Kamakura está situada a una hora en tren de Tokyo. Es una pequeña ciudad costera salpicada de templos con atmósfera silenciosa. Por la presencia del gobierno feudal, que tomó posesión de sus barrios en 1192, ésta conserva hoy en día una herencia histórica de primerísima importancia. La mejor manera de descubrir Kamakura es hacerlo por su cuenta. Los 5 principales templos famosos hacen retroceder al paseante al siglo XII, en pleno período de Kamakura.

El Templo Engakiji fue construido en 1282 para conmemorar la muerte de los soldados japoneses y mongoles que perecieron durante la invasión de los mongoles de Japón. El Templo Kenchoji, construido en 1253, es de inspiración china. El Santuario Tsurugaoka Hachimangu se encuentra cerca de la estación Kamakura. El “Hongu” o edificio principal del santuario se abre ante una vista magnífica de la ciudad de Kamakura. El Museo de los Tesoros Nacionales de Kamakura cuenta con más de 2.000 tesoros procedentes de los templos de Kamakura y cambia las exposiciones todos los meses. Pero, por supuesto, es el Gran Buda de bronce el que atrae a Kamakura el mayor número de visitantes. El Templo Hasedara, famoso por su edificio principal de madera y su magnífico jardín de estilo japonés, reina por su esplendor sobre toda la ciudad. La isla Enoshima, una pequeña isla de 4 km de perímetro, flota delicadamente en la bahía Sagami.

Fuji Hakone

Foto Cortesìa/ La ciudad está encaramada en la preciosa región montañosa donde se encuentra el Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu.

Hakone, a 1 hora y 30 minutos en tren de la estación Shinjuku en Tokyo, es conocida por sus fuentes calientes. El Museo Chokoku-no-mori forma parte de los lugares más interesantes para visitar. Expone cientos de esculturas al aire libre de los siglos XIX  y XX, creados por artistas japoneses y occidentales. Gora, situada a una parada en la línea Hakone Tozan, es el centro de la región de Hakone. El teleférico que pasa por Sounzan le llevará a Owakudani, llamado el “Gran Valle Ardiente”, donde los chorros de vapor de agua y de azufre brotan de grietas ocultas en la roca.

Desde Togendai, podrá relajarse realizando un crucero por el Lago Ashinoko, que ofrece unas impresionantes vistas del Monte Fuji. El Monte Fuji, a 3.776 metros de altitud, es la montaña más alta de Japón y también el principal símbolo del país. Un paseo saliendo de la ciudad de Hakonemachi por la avenida Cedar le llevará a la antigua barrera de Hakone. Este puesto de control garantizaba la seguridad de la ciudad de Edo (la actual Tokyo), por entonces la capital del shogunato. Aquí también podrá consultar las reliquias y documentos históricos puestos a su disposición.

Si algo tiene Japón es su tren bala. A cualquier parte del país que se quiera ir, el tren bala es el transporte más recomendado. ElShinkansen, el tren de alta velocidad más famoso del mundo, fascina tanto a los propios japoneses como a los turistas por su gran velocidad (270 km/h) y su confortabilidad. Es el símbolo del Japón más cosmopolita y moderno.

La realidad de Japón es que un turista puede visitar Japón, viajar, comer y alojarse a precios tan razonables como los que se encuentran en Madrid. “Japón tiene calidad sin ser caro”, afirmaba para una entrevista con el diario La Información Kazuhiko Koshikawa, Embajador de Japón en España.