Jose Coronel mas que Coronel

Por: Oscar Villamizar

Rebautizar es un acto de dialéctica espiritual, en los casos en que nuestros nombres o apellidos no identifiquen la plenitud de nuestra conciencia. Justo es que el efecto creador del verbo nos bendiga en cada llamado. En el pasado sin mucha preocupación le colocábamos nombres y apellidos a nuestros hijos, heredado del oficio de nuestros padres, o del lugar geográfico. Con la tradición Judeo-Cristiana adquiere una importancia capital el cambio de identidad por su contenido profético, en nuestros días son los artistas los que más utilizan la identidad sustituta y con ella se colocan nombres  sonoros sugeridos por las industrias del entretenimiento y del  marketing.

Bautizar es el propósito de la palabra usada en el texto griego original significa “meter en un líquido” o “sumergir”. El bautismo por inmersión en el agua, efectuado por alguien que tenga la debida autoridad.

Dichas palabras nos confrontan, tal parece una herejía, escribirle a un colega y por ello lo explico a continuación. Es axiomático que la autoridad moral para hablar de un artista, es otro artista. La industria del mercado del arte ha organizado tal estructura que hemos quedado mudos y sin palabras para acompañar el éter despedido en cada obra, sus visiones nos comunican estados indescriptibles que nos invitan  a explicarnos lo inexplicable, escribir es aproximarnos con respeto a la creación, eso a fin de cuentas es cultura y nos interesa a todos.

Para escribir acerca de otro artista, tengo en mi defensa la unción del maestro Miguel Von Dangel quien exclamó al ver mi asombro por la presentación que hizo a la muestra del no menos maestro Javier Level diciéndome: –“Hasta cuando le vamos a dejar eso a los demás.” ¡Lapidaria sentencia! Han pasado los años y cada ves que leo a Miguel, o lo escucho, que en tal caso es lo mismo, me retumba la conciencia. ¿Seré capaz de  explicar la espiritualidad, venga de donde venga?  Y me vienen a colación las palabras del maestro Jesús, cuando le preguntaban por su autoridad a lo que respondió diciendo; ¿conque autoridad bautizo Juan,  con la autoridad de Moisés o con la del Padre? Los fariseos dijeron no saber, Jesús dijo; ¡entonces tampoco yo les diré de donde viene mi autoridad!

Yo no se con que autoridad escribiré, pero lo que si tengo claro, que desde hace tiempo, mis observaciones resultan algo controversial, dejándome fuera de la concordia con los involucrados, contrariamente al sentarme a escribir vienen a la memoria muchos enlaces que vinculan los hechos, dándole sentido a la experiencia de comunicarme. Por lo tanto no voy a dejar de escribir, ¡no se lo voy a dejar a los demás!.

No se si de autoridad se trata, pero ver de cerca “El misterioso origen del universo”, confiere la certeza de ver un espectáculo único, chispas luminosas que vinculan al artista con el observador, todo lo demás es el inmenso esfuerzo que se requiere para describir una aproximación a la espiritualidad, captada por los sentidos y discernida con el alma.

Es un acto de injusticia no ascender a José, el no tiene la culpa de heredar semejante apellido (Coronel). Signado para comandar y guerrear, no queremos darle de baja en su lugar deseamos rebautizarlo, General en Jefe (Generalísimo) Comandante de una vida dedicada a librar las batallas del espíritu y aun sonreír. En su nueva envestidura queda capacitado para prestar sus servicios de amor a la vida y dejar un legado para la humanidad… ¡Su Obra!

Exageración, adulancia, no lo creo; El Padre Ed Dowling caminaba preocupado por el ataque a Pearl Harbor junto a un miembro de A.A. el cual confesaba que tal vez la guerra perturbaría la serenidad recién encontrada de sus miembros. Para su sorpresa el acompañante respondió, padre, usted no sabe, “Cada uno de nosotros ha tenido su propio Pearl Harbour, cada uno de nosotros ha conocido la humillación, la desesperación, y la derrota. Entonces, ¿Por qué nosotros que hemos conocido la resurrección, íbamos a temer otro Pearl Harbour?

De tal manera que la empatía con José va más allá de la complicidad propia de la camarería, es la actitud evidenciada por transformación conferida por la espiritualidad. Es un intento de explicarme que pasa con la pintura como expresión cultural cuando se conjuga con la fe cristiana. ¡Arte Profético! Eso aquí en Venezuela podría ser conjugado de otra manera, sin que el artista pierda su investigación. Tema que abordare en su momento.

José Coronel tiene la naturaleza de los emprendedores, de los que arriesgan y comparten junto a otros artistas convencidos, el ejercicio de la libertad, las artes plásticas le son suficientes para conquistarse así mismo y dejar en paz al mundo. Da un paso al frente en la interpretación personal de la pintura Informalista, las tendencias paradigmáticas de mediados del siglo XX pasa por sus entrañas reviviendo la esencia de la creación, con sus principios fundamentales.

Para él pintar, no es tan solo un ejercicio contemplativo, va con todo, el cuerpo va accionando, declarando pertenecer a Suramérica-Venezuela, gesticulando banderas poli crómicas con la impronta de los manifiestos estéticos inventados en la propia historia nacional. Esta juvenil conducta solo la puede dar el ejercicio del arte que no tiene deuda con el pasado, seres genuinos e intemporales apoyados en la poesía eterna de Dios.

Dios, comienza haciendo lo que mejor sabe hacer. “Crear; los cielos y la tierra”, el lienzo en blanco espera la mancha acuosa de colores diluidos que danzan con brochas, goma espuma, trapos y pinceles sin ningún propósito aparente, se va sumergiendo en atención a la mancha y comienza el dialogo interno; Moisés continúa dándole claves y susurra: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Con este pasaje bíblico de manera clara y sin filosofías,  ilustra el génesis de toda obra de ingenio.

Nuestro Generalísimo va abriéndose camino, cada día atiende sus diversos frentes de batalla, sabe que; “Pintar es orar” M.V.D. y busca ese encuentro a como de lugar. La fuerza de gravedad acusa cansancio, se hace pesado el mantenerse erguido. La guerra espiritual perturba, desanima, sabotea el proyecto creativo. Isaías le anima diciéndole: Pero los que esperan en el Señor Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán. Y termina cada día con las fuerzas renovadas esperando otro.

“El principio de la creatividad es la informalidad, esencialmente no ser formal es  hurgar en el caos de lo aleatorio”

A los Artistas nos ha tocado reinventarnos, comenzar de nuevo en muchas de las áreas de nuestra productividad, se supondría que debíamos estar cosechando el fruto de nuestra investigación de toda una vida, en su lugar se nos plantea conformarnos con la demanda del mercado o correr el riesgo de terminar el discurso estético emprendido,  refrendado por años de estudio.

Los Creadores libramos ingentes desafíos en terrenos plagados de arenas movedizas, imagen esta de la incomprensión cultural, nos hundimos en el fango de la mediocridad, nuestra productividad es minera y tal actitud necrofílica, arrebata los recursos naturales los cuales al agotarse abandonamos con el ecocidio como resultado y así seguimos inconscientemente para irnos a la siguiente mina, dejando miseria y muerte, en desmedro de la vida. El cultivar, es el antídoto natural. Es volver a lo básico del ser humano en tres sencillos pasos; Sembrar, Cuidar, Cosechar.

Ya el movimiento Informalista definía a la  abstracción,  como el origen de toda creación, a solas nos capacitamos con la guía del espíritu para elaborar un idioma del alma, un esperanto sensible, un pentagrama de colores, orquestado por el “Gran Director”, ante el asombro de los ejecutantes.

José Promueve la vida, su Biofília se traslada a todas las manifestaciones de su quehacer diario, aborda la tecnología y la pone al servicio de la gente, y entreteje lo artesanal de su pintura Informalista empatucado de colores de pies a cabeza, con el entorno que requiere el diseño grafico.

De esa estirpe esta hecho nuestro Generalísimo, de los que vienen del averno, responsabilizándose de su destino, transmutando,  y purificando sus imágenes en el crisol de los metales fundidos a alto fuego; ya han perdido dureza, flexible y dúctil su paleta de colores refleja incandescente al arcoíris, no de lluvia, sino de sol de medio día,  con parábolas de  eclipses de luna llena.

Como antropófago ha devorado el espíritu de los años pasados, que le han devuelto vitalidad y con ella el ejercicio de su libertad, expresada en un desacuerdo, una informalidad, una condición; ahora pasa por el tamiz de una conciencia, de amor por todo lo creado, Dios ya no es distante, ahora esta invitado a la mesa y su razonamiento no le es absurdo. Ahora lo que pinta se parece a la experiencia de un chapuzón en la gran cascada, sumergido en el silencio de los grandes músicos, donde compone sus sinfonías. Ahora su ciudadanía es el mundo, su terruño el corazón, Venezuela es el gran lienzo donde converge diariamente, con la exuberancia que tienen los hijos, que se sienten amados por Dios.