LA BURBUJA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

Marcos Federico Moreno

Antes de abordar el tema voy a definir los conceptos inherentes al título del presente escrito. La burbuja financiera es un fenómeno que se produce en los mercados, debido principalmente a la especulación y se caracteriza por una subida anormal y prolongada del precio de un activo, de forma que dicho precio se aleja cada vez más del valor real o intrínseco del producto, el proceso especulativo lleva a nuevos compradores a comprar con el fin de vender a mayor precio en el futuro , lo que provoca una espiral de subida continua alcanzando los precios niveles absurdamente altos, hasta que la burbuja acaba estallando ( en inglés crack), debido al inicio de venta masiva del  producto cuando hay pocos compradores dispuestos a adquirirlos.

Por arte contemporáneo en sentido restringido del concepto, es el arte producido en el mundo actual, entendido como el posterior a la 2da guerra mundial (la mayoría de los museos suelen denominar ‘”arte contemporáneo “’a las colecciones de ese período) y siendo más específicos aún, al arte surgido en la historia inmediata del más cercano presente, tomando como hito histórico la caída del muro de Berlín (1989) o el atentado a las torres gemelas en Nueva York (2001).

En los últimos anos en el mercado de arte contemporáneo, hemos visto precios en constante ascenso, artistas como Andy Warhol, Lucien Freud,  Jeff Koons, Mark Rotko, Richard Prince, Jean-Michel Basquiat  y Damien Hirst entre otros, han conseguido precios astronómicos en subastas sobrepasando en algunos casos la barrera de los  US$ 100 millones.

Además de las oligarquías tradicionales de Europa, los multimillonarios de abolengo de USA , los ricos empresarios de Japón y de las crecientes fortunas de Wall Street, han entrado en el juego nuevos actores como Jeques árabes, billonarios rusos  y familias reales como las de Qatar, que llegaron para competir en el mercado por piezas de artistas que además del placer estético que produce su contemplación, también  les proporciona a los propietarios prestigio y status por la posesión de una obra de arte del artista de moda, además de la tenencia de un activo con potencial de revalorización. En consecuencia como es natural en los mercados, la avalancha de ricos compradores por bienes relativamente escasos, produce una tendencia hacia el alza de los precios.

En el mecanismo de fijación de precios de un activo además del precio determinado por las fuerzas de la oferta y la demanda , en el mercado del arte influyen factores especulativos como las prácticas monopólicas u oligopólicas ( la oferta de piezas de un artista concentrada en una o pocas personas), pujas ficticias en las subastas, estrategias y acuerdos entre marchantes y propietarios para subir los precios, manipulaciones de las casas de subastas donde éstas se apartan de su rol de intermediarios para convertirse en actores principales en la transacción. Como ejemplo de esto último  se puede mencionar de escándalos, que han llegado a los tribunales cuando una famosa casa de subastas, financiaba a uno de los postores durante una puja efectuada en 1987 por unos Lirios de Van Gogh que se adjudicaron por US$ 53,9 millones; aclaramos que al aumentar el financiamiento puede aumentar el precio y por ende la burbuja. Otro escándalo ocurrió con la venta del célebre cráneo de diamantes de Damien Hierst que alcanzó la suma de US$ 100millones, pero se descubrió  que en el consorcio que adquirió la obra dentro de los accionistas se encontraba el propio Hierst y la galería que representaba al artista.

Un aspecto positivo a resaltar es la pérdida de la hegemonía  de Europa y USA como centros de subastas mundiales, surgiendo mercados alternos como Asia y los países petroleros del norte de África; en el mapa de ferias de arte, bienales, exposiciones e inauguración de museos de arte moderno han incursionado países como China,  Singapur, Taiwán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, entre otros, dándole mayor dinamismo al mercado con la consecuente aparición y desarrollo de nuevas casas de subastas con ventas en constante crecimiento como la China Guardian Auction, Beijing Hanhai Art Auction, Shangai Tianhang Auction, Poly Int. Auction, solo por citar algunas.

Y no solo de mercados geográficos y nuevas casas de subastas han aparecido, sino también una nueva pléyade de artistas de vanguardia están irrumpiendo en el firmamento del arte contemporáneo, provenientes de Asia como el caso de los chinos Zeng Fanahi, Zhang Xiaogang, Chen Yifei, Wand Yidong o los Japoneses Yayoi Kusama, Yoshitamo Nera y Daido Moriyuama, sólo por destacarlos  entre un gran número de artistas emergentes,  cuyas creaciones se cotizan en 7 cifras en las subastas mundiales.

Los escandalosos  precios alcanzados en las subastas no solo sorprenden al público en general, sino a los propios artistas como el caso del célebre pintor abstracto Alemán Gerhard Richter,  (Dresde, 1932) cuya pieza Abstraktas Bild 1986 alcanzó en Sotheby’s  la cifra de 41 millones de Euros y el mismo  artista opina que pagar esa cantidad de dinero es absurdo.

Si bien es cierto que los intereses de marchantes, galeristas, casas de subastas así como  prácticas poco éticas en la fijación de los precios,  aunado al desarrollo de nuevos mercados y aumento de la demanda en  países en crecimiento y bonanza económica, traen como consecuencia la elevación del costo de las obras, lo cual hace pensar que podemos estar en presencia de una burbuja, sin embargo lo cierto es que nos encontramos ante una realidad irrefutable, concreta y pragmática, que es la siguiente: “La obra de arte vale lo que el comprador quiera pagar”’.