La entrega de los Tenedores de oro de la Academia Venezolana de Gastronomía

El pasado martes 30 de octubre, la Academia Venezolana de Gastronomía entregó los premios Tenedores de oro 2017 en la sede de Bodegas Pomar en Los Cortijos donde estuvieron presentes varios miembros de esa academia como Ivanova Decán, Luis Troconis y Jorge Redmond. Ese noche también estuvo Don Armando Scannone.

Allí se entregó el Gran Tenedor de Oro a Caritas, la organización de asistencia de la iglesia católica creada por la conferencia Episcopal en 1997 aunque con obra pastoral desde 1963. Como bien explicó Luis Troconis en la entrega, a través de esa organización no sólo han dado visibilidad internacional a la grave situación nutricional que sufre el país. También, con el apoyo de 20.000 voluntarios, organizan las llamadas Ollas solidarias, que ofrecen en sectores desprotegidos. El año pasado lograron 1.000. Este 2018 ya llevan 808.

El chef Nelson Méndez recibió el Tenedor de oro por su trabajo tenaz reivindicando la cocina amazónica desde hace dos décadas. Formado en cocina francesa en lugares como el Ritz y el Biarritz, aplica esas técnicas a esa despensa insondable y desconocida para muchos. Su propuesta ha llegado a palestras internacionales como Madrid Fusión y desde 2016 creó el Instituto Culinario de Investigación Amazónica en Puerto Ayacucho donde los estudiantes de cocina aprenden sobre esos ingredientes y técnicas ancestrales.

El premio Armando Scannone lo recibió a distancia Esther González, artífice de La Casa de Esther en Pedro González de Margarita donde defiende con pasión, talento y tenacidad los sabores de la isla con su sello personal.

Otto Gómez recibió el Tenedor de oro a la mejor publicación gracias a su obra Búfalos de agua en Venezuela donde ofrece una exhaustiva investigación sobre este ganado, detalla la apuesta de distintas familias que lo trajeron de otras latitudes y describe cómo ha demostrado ser una excelente alternativa para el país. Tanto que ha sido de los pocos rubros que ha crecido en años recientes.

Con las menciones se reconoció el trabajo de Mieles Alvearium, la empresa familiar creada por Elvira Fernández y Reinaldo Armas a través de la cual no sólo ofrecen mieles de distintos orígenes de Venezuela: además han enseñado a distinguirlas y apreciarlas a través de sus catas.

Las cervezas artesanales merideñas Mito merecieron otra de las menciones gracias a su trabajo con esta iniciativa que los ha llevado además a propiciar la siembra y cultivo la cebada, el trigo y el lúpulo en su región.

También de Mérida, el rector de la Universidad de Los Andes, Mario Bonucci, recibió una mención gracias a la carrera de TSU en Gestión de la Gastronomía que ofrecen en esa casa de estudios.

Enrique de Lima recibió un merecido reconocimiento gracias a las cátedras de embutidos artesanales que ofrece desde hace una década y que han sido claves para muchos emprendedores.

Luego de la entrega, la Academia Venezolana de Gastronomía abrió las postulaciones para los Tenedores de oro 2018 que se recibirán hasta el 19 de noviembre a través de su mail academiagastronomia@gmail.com. Allí, bien argumentados, se pueden postular a candidatos para los distintos premios. En base a esas postulaciones, los jurados seleccionarán a los ganadores de estos reconocimientos para este año.