La nueva imagen de Torre Europa, el rascacielos «más inteligente» de España

Torre Europa es la séptima torre más alta de la capital y tras la actualización tecnológica durante su reciente reforma se ha convertido en uno de los edificios más inteligentes del mundo

Desde 1985Torre Europa forma parte del corazón del distrito financiero de Madrid. Es una de las torres más emblemáticas y más altas de este centro de negocios (la séptima de la capital), con 121 metros de altura. Tras su reciente reforma, gracias a la actualización tecnológica, puede presumir de ser uno de los edificios más inteligentes del mundo. Comenzó a construirse en 1981 cuando AZCA presentaba una imagen muy diferente y mucho más desierta que en la actualidad. El proyecto se encargó al arquitecto Miguel Oriol en 1974 con la intención de convertir esta torre en la sede del Banco Hispano Americano. Pero en 1985 el banco acabó por vender el inmueble a un grupo inversor de capital español y extranjero. Entre ellos estaba Infinorsa, actualmente propietario mayoritario de Torre Europa. En un principio fue denominada Torre Empsa.

En su construcción destacó por las entonces modernas tecnologías: dobles techos y suelos que albergaban las instalaciones de alumbrado, teléfono, télex, tuberías de calefacción y megafonía. Eran otros tiempos. «Fue el primer edificio inteligente», explica a ABC Guillermo Triviño, gerente del edificio Torre Europa, y de ahí el interés por la apuesta tecnológica en su reciente reforma. «Desde que comenzó su actividad en 1985 ha sido un edificio multi-inquilino con empresas de primer nivel nacional e internacional», añade. KPMG fue uno de sus inquilinos más conocidos y que más espacio ocupaba hasta que se trasladó hace unos años a una de las Cuatro Torres. Por la zona en la que está (Paseo de la Castellana 95) y su buena comunicación con el aeropuerto y con las estaciones de tren son oficinas prime en la que se alojan multinacionales de prestigio.

La torre cuenta con tres elementos estructurales fundamentales, como son su núcleo central de hormigón armadotres pilares interiores metálicos (se ven en el interior del edificio) y los pilares prefabricados de fachada (109 pilares perimetrales visibles desde el exterior). El rascacielos, de 32 plantas, tiene una singular fachada de vidrio. Una de los elementos más característicos y que más llaman la atención a los que pasean por debajo de la torre es el gran reloj ovalado en el medio de la fachada, con luz muy visible por la noche. Reloj que se conoció en sus inicios como la Tumba de Drácula.

A lo largo de su historia ha habido dos días para señalar en negro en el calendiario. Uno, el incendio que sufrió en octubre de 1990. Ocurrió en la sauna del gimnasio Corona de la Torre, en la planta 29 y se evacuó a todo el edificio. Tal y como relatan las crónicas de entonces, el sistema de seguridad funcionó perfectamente y el incendio no llegó a mayores debido al aislamiento entre salas del edificio. Hubo un herido. Otro día trágico fue el 1 de mayo de 2002, cuando ETA hizo explotar un coche bomba junto a Torre Europa. Era el Día del Trabajador y horas después se enfrentaban en el Bernabéu el Madrid y el Barcelona. «Hubo solo daños materiales y ayudó mucho que las tres primeras plantas tienen cristales brindados. Los daños podían haber sido peores», resalta el gerente.

Imagen renovada

Torre Europa presenta ahora una imagen renovada después de una larga y profunda reforma cuyo coste total ha ascendido a los 40 millones de euros. «En el 2014 se entendió que era necesario modernizar el edificio y se empezó a estudiar su transformación», afirma Guillermo Triviño. Se convocó un concurso de ideas y a principios de 2015 se presentaron los proyectos. Ganó el estudio de arquitectura CRTKL y el trabajo de ingeniería corrió a cargo de Arup.

 

La salida de KPMG, que ocupaba 20.000 de los 42.000 metros cuadrados de superficie en oficinas de la torre acabó por acelerar los trabajos de reforma del interior. «El reto más importante que tuvimos fue hacer la obra sin parar la actividad. A nivel comercial está teniendo mucho éxito ya que en muy poco tiempo teníamos de nuevo toda la torre pácticamente ocupada», explica el gerente. Una de las partes más visibles de esta reforma es el hall de entrada de la sala norte y el forrado en acero inoxidable de los pilares del edificio (un total de 22 kms de forro). «Queríamos una entrada monumental, luminosa y transparente. Cuenta con vidrios de 12 metros, los más grandes de España de una sola pieza», subraya Triviño. Las puertas giratorias también son las más grandes que existen en nuestro país, con 5,5 metros de altura. Entre las intervenciones realizadas por el estudio de arquitectura también destaca la plaza donde está el hall de entrada, que «se une más a la ciudad».

Partes fundamentales del edificio

La sala de máquinas y el centro de control son el corazón y el cerebro del edificio. En él trabajan 1500 personas, de 33 empresas diferentes y acuden unas 300 visitas diarias, sin olvidar los más de 30 empleados que se ocupan del mantenimiento, limpieza y seguridad de la torre. Hay 14 ascensores y de las 32 plantas 29 son para oficinas. En lo alto de la torre, un helipuerto que se puede utilizar solo en caso de evacuación ya que la zona de influencia de Barajas impide vuelos privados.

En el centro de control se reciben todos los avisos del edificio y desde allí se puede analizar qué zonas de cada planta tienen más ocupación y así ajustar los niveles de calefacción o aire acondicionado y optimizar el uso de cada espacio. También se programa la limpieza y el mantenimiento en función de su uso. En los ordenadores se tiene información de todas las máquinas que están en cada edificio.

Desde una pantalla se controlan los 14 ascensores del edificio y en caso de una incidencia se actúa de inmediato. La iluminación está conectada a los sensores y permite que las luces de una sala de reuniones, por ejemplo, se apaguen cuando las personas abandonan una habitación. El sistema permite un gran ahorro de energía.

La obra de reforma les ha valido la distinción del Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano (CTBUH por sus siglas en inglés) que ha galardonado a Torre Europa con el premio 2019 a la mejor renovación de edificio de gran altura. Además Torre Europa ha obtenido en su proceso de rehabilitación el certificado LEED Gold, que reconoce a las edificaciones que han incorporado criterios sostenibles y de alta eficiencia en su funcionamiento y mantenimiento.

Y así, renovada, Torre Europa se acerca más al madrileño, y a todo el que por allí pase, en un momento en el que AZCA recupera protagonismo en el mundo financiero de la capital.