México subterráneo

Una de las estaciones de la primera línea del Metro. Foto: cortesía

Ciudad de México es considerada una de las ciudades más pobladas del planeta, el tráfico diario provoca atascos infernales en los principales ejes de la capital haciendo que la velocidad máxima a la que uno puede circular en esos casos sea de 18 kilómetros por hora.

“Podrían ir más rápido incluso en bicicleta”, decía en 2016 el director del Metro de la Ciudad de México, Jorge Gaviño, quien además pedía a la colectividad frenaran el uso de sus vehículos por una cuestión de espacio: “En nuestra ciudad está comprobado que para movilizar 35 personas se usan 30 vehículos, que alineados ocupan alrededor de medio kilómetro de vía. El Metro es capaz de transportar en un sólo viaje el equivalente a 70 autobuses, 1.500 personas”.

Estación terminal Observatorio de la línea 1

La Historia

Existen antecedentes poco documentados sobre las propuestas de trenes metropolitanos en la Ciudad de México: estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1958, presentaron el proyecto de un monorraíl para la Ciudad de México como tema de tesis; en 1960 Vicente S. Pedrero y Ramón C. Aguado presentaron al Departamento del Distrito Federal estudios de factibilidad para la construcción de un monorraíl, y en 1965José María Fernández desarrolló un proyecto para la construcción de un sistema de transporte elevado y subterráneo.

El ingeniero Bernardo Quintana Arrioja, fundador de la empresa mexicana Ingenieros Civiles y Asociados, SA de CV, hoy Empresas ICA, SAB de CV, elaboró estudios que permitieron la creación de un anteproyecto, y posteriormente un proyecto, para la construcción de un sistema de transporte masivo en la Ciudad de México.

La propuesta del proyecto se presentó en 1958 a Ernesto P. Uruchurturegente de la Ciudad de México de 1952 a 1966, quien la rechazó al considerarla económicamente costosa. Uruchurtu habría aconsejado al presidente Adolfo López Mateos negar el proyecto del metro en favor de promover más vías rápidas en la ciudad. Además, por entonces, México había roto relaciones con el Banco Mundial, por lo que carecía de ingresos para un financiamiento de gran magnitud.

El 28 de julio de 1957, un sismo de 7.7 grados en la escala Richter dañó diversos edificios del centro de la ciudad,​ hecho que provocó la desconfianza entre las autoridades para construir proyectos de grandes dimensiones como el presentado por Bernardo Quintana.

Luego de una visita a Japón en 1961, Quintana impulsó dentro de ICA la idea del metro. Dentro del mismo se vaticinaba que el proyecto fracasaría, por lo que Quintana trabajaría en los siguientes años en el desarrollo del mismo. Dada la renuncia de Ernesto P. Uruchurtu, Quintana presentó nuevamente su proyecto de transporte en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz. De nueva cuenta el obstáculo resultó el costo elevado de la obra. Gustavo Díaz Ordaz decidió aprovechar el acercamiento del presidente francés Charles de Gaulle hacia LatinoaméricaAlex Berger, empresario francés, entonces esposo de la actriz María Félix, amigo de Bernardo Quintana, fungió como mediador entre los gobiernos francés y mexicano para la obtención del crédito. Como resultado de la negociación, el gobierno mexicano cubrió el costo de la obra civil, estudios de geotecnia, diseño de estaciones, entre otros, y el gobierno francés la obra electromecánica.

 El proyecto de inversión llamado entonces “llave en mano”, fue hecho por un consorcio entre la Compañía Mexicana de Comercio Exterior, la Cie Francaise d’Imporation et d’Exportation y el Banque Nationale de París. Los fondos franceses se pagaron a 30 años con una tasa del 3% anual.

Alfonso Corona del Rosal, entonces regente de la ciudad, convenció al presidente Díaz Ordaz de aceptar el metro luego de que el alcalde de Montreal le mostrara la construcción del metro de esa ciudad con técnicas francesas, de que conociera el metro de París y de la confianza en Quintana en la ejecución de obra pública. Se optó por el sistema de rueda neumática, por ser más adecuado al suelo de la Ciudad de México, ya que absorbe el impacto de los hundimientos diferenciales y reduce el ruido por golpeteo, y había sido probado con éxito en París y Montreal.

Una de las principales preocupaciones del gobierno mexicano era la seguridad de la obra civil por las condiciones del suelo de la ciudad, por lo reducido del espacio en ciertas zonas de la ciudad para construir y por estar en un área sísmica, por lo que se formó una comisión de ingeniería mexicana y francesa, resolviendo los distintos retos que planteaba el metro de la capital mexicana basados en la experiencia del metro parisino.

El 29 de abril de 1967, se publicó, en el Diario Oficial de la Federación, el decreto presidencial que crea el Sistema de Transporte Colectivo, organismo público descentralizado, para construir, operar y explotar un tren rápido subterráneo como parte del transporte público del Distrito Federal.

El primer tramo fue inaugurado en 1969 para conectar el oriente con el principal parque de México, Chapultepec. La propuesta de tener un metro era para tener un transporte de primer mundo. La idea de hacerlo fue del presidente Gustavo Díaz Ordaz. El metro se ha convertido en el motor de la capital que transporta cada día a 5.500.000 de usuarios.

Metro para todos

“El metro es una de las estructuras más seguras en cualquier parte del mundo”, coincide Óscar Trejo, ingeniero estructuralista de la Universidad Nacional Autónoma de México. El especialista señala que una de las ventajas de este transporte público es que fue construido en ductos confinados que resisten muy altos esfuerzos.

Mapa del sistema del Metro de Ciudad de México.

En cuanto a las líneas elevadas, como la línea 4, funcionan como cualquier edificio. “Estas son de gran importancia y se diseñan con un nivel de seguridad diferente, obligado por el reglamento de construcciones, no es por buen gusto”, explica Trejo.

El funcionario señala que los más de 48 años de funcionamiento del Sistema de Transporte Colectivo (STC) son garantía de su solidez. “Fue el primer metro del mundo que se construía en un terreno con las características de la Ciudad de México, un terreno lacustre. Se construyó calculando todos los cambios de suelo de México. El tipo de suelo cambiaba con solo avanzar unas calles. Es un portento de la ingeniería mexicana”.

En México viajan en Metro todas las clases sociales, pero efectivamente en las horas pico lo hacen quienes no tienen carro, aseguraba en una entrevista Gaviño. “Hay que integrar a la sociedad en los trenes y ver a todas las clases sociales ahí. Es importante seguir haciendo ejercicios para conseguirlo. Es más elitista y cómodo viajar en carro. Pero llegará un punto, si no ha llegado ya, que será tan caótico que se darán cuenta que están perdiendo demasiadas horas de su vida en transporte.

Gaviño señalaba en 2016 que una persona gasta en promedio unas cuatro años de su vida en transportarse de un lugar a otro. “Imagínese, cuatro años de tu vida preso en un lugar. Debemos intentar que por lo menos sea agradable”, contaba el director, quien para entonces se mostraba muy preocupado por mejorar la calidad del transporte.

Ese mismo año el mantenimiento del sistema metro costaba cerca de 16.000 millones de pesos anuales [unos 900 millones de dólares], sin hacer nada extraordinario. El 40% se recauda a través del pago por el uso del pasajero y el 60% se obtenía a través el Gobierno.

En el 2006 ocupó el tercer lugar a nivel mundial en captación de usuarios, al transportar a un promedio de 3.9 millones de pasajeros al día (en ocasiones superado por los metros de Nueva YorkMoscú y Tokio). También en ese año obtuvo el quinto lugar a nivel mundial por la extensión de su red.

El Metro de la Ciudad de México cuenta con 12 líneas, cada una con un número o letra y color distintivo. El parque vehicular está formado por trenes de rodadura neumática en diez líneas, y trenes férreos en las líneas A y 12. La longitud total de la red es de 226.49 km. con 195 estaciones.

El sistema tiene aproximadamente 3,333 vagones con una capacidad estándar de 1,530 personas por tren; 15,239 empleados directos; 1,684.94 viajes anuales por pasajero; 859,59 millones de KWH en consumo de energía y 114.03 millones de kilómetros por vagón al año. El metro está construido de forma subterránea (115 estaciones), superficial (54 estaciones) y viaducto elevado (26 estaciones).​ 184 estaciones se encuentran en la Ciudad de México y 11 en el Estado de México.