Monasterio de los Jerónimos de Belém, legado de Portugal

(Crédito: Wikimedia Commons)

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa (Mosteiro dos Jerónimos) constituye unos de los principales ejemplos de la arquitectura manuelina en Portugal.

Diseñado en estilo manuelino por el arquitecto Juan de Castillo, fue encargado por el rey Manuel I de Portugal para conmemorar el afortunado regreso de la India de Vasco de Gama. Se fundó en 1501 sobre el enclave de la Ermida do Restelo en lo que fue la playa de Restelo, ermita fundada por Enrique el Navegante. La primera etapa constructiva de la iglesia nueva comenzó en 1514 y fue ampliándose y modificándose hasta el siglo XX.

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El estilo manuelino se caracteriza por la mezcla de motivos arquitectónicos y decorativos del cy del renacimiento. Destacan los portales principal y lateral, el interior de la iglesia y el magnífico claustro. Las capillas de la iglesia fueron remodeladas en puro estilo renacentista en la segunda mitad del siglo XVI y contienen las arcas funerarias de Manuel I y su familia, además de otros reyes de Portugal.

La primera etapa constructiva del monasterio estuvo a cargp arquitecto de origen francés, Diogo Boitaca, autor de la primitiva iglesia de Jesús de Setúbal. Su proyecto no fue llevado a cabo pues fue sustituido por el proyecto del siguiente arquitecto, Juan de Castillo. Planificó la obra siguiendo las normas imperantes del momento por toda Europa del gótico final.

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En 1516 le sucedió en las obras Juan de Castillo (en Portugal era conocido como João de Castilho). Con Castillo la obra comienza en su mayor dimensión y se corresponde con las mejores partes del edificio en estilo manuelino conjugándolo con el plateresco y estructuras renacentistas. Bajo su dirección se construyó la iglesia con las más osadas bóvedas, el claustro, la sacristía, la sala capitular y el refectorio.

Las obras continuaron en tiempos del rey Juan III, hasta que más tarde continuaron con el arquitecto español Diego de Torralva en 1544. La diferencia de estilo de este arquitecto con respecto a los anteriores se muestra sobre todo en el gran friso alto realizado por Diego de la Zarza y en la introducción de los medallones vueltos de lado.

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La portada meridional fue diseñada por el arquitecto Juan de Castillo que se inspiró en el estilo tardogótico aun vigente con la introducción de la decoración plateresca y elementos renacentistas. Está dividida verticalmente en dos cuerpos. El de abajo consta de un gran arco conopial que cobija dos puertas de acceso. En el tímpano se pueden ver unos bajorrelieves con representaciones de la vida de san Jerónimo y el escudo portugués. El arco está rematado por una escultura de la Virgen de Belém. La parte superior presenta una ventana de arco de medio punto. Ambos cuerpos están limitados por ornamentación tardogótica, con estatuas bajo doseletes y esbeltos pináculos.

 El interior del monasterio es muy amplio y luminoso, con una sola nave de planta salón y una abigarrada decoración manuelina. La bóveda del crucero es grandiosa y cubre una superficie de 29 x 19 metros, sin apoyos centrales y con una compleja red de nervaduras. Fue diseñada por Juan de Castillo en 1522.
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La Capilla mayor fue reformada en 1571 por el maestro Jerónimo Ruão siguiendo las trazas proporcionadas por Diogo de Torralva en estilo renacentista avanzado, con el mismo estilo que la capilla mayor de la iglesia del monasterio de El Escorial. El retablo incorpora una serie de pinturas sobre tabla de Lourenço de Salzedo y un monumental sagrario del siglo XVII.​ En esta capilla se encuentran apoyadas sobre elefantes las tumbas del rey Manuel I y su esposa María y de Juan III y Catalina de Austria.

La sacristía fue diseñada por Juan Castillo en estilo manuelino. Su bóveda se apoya en una columna situada en el centro. Guarda una buena colección de pinturas con el tema de la vida de san Jerónimo, de distintos artistas manieristas portugueses.

El claustro se encuentra situado junto a la nave norte del templo. Fue diseñado por Juan de Castillo. Fue realizado entre 1517 y 1519 con varias contratas y subcontratas dando lugar a un resultado final de armonía y uniformidad.

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Todo el claustro del monasterio está ampliamente decorado con motivos manuelinos (letra M, esfera armilar, cabos marineros, temas religiosos, hornacinas, medallones, etc.). Desde el piso de arriba se puede acceder al coro alto de la iglesia, que fue construido por Torralva en el siglo XVI.

El refectorio es bastante amplio, cubierto por una buena bóveda nervada. Su realización fue delegada contrata a Leonardo Vaz, bajo los diseños de Castillo. Sus paredes están decoradas con la línea de una soga y con azulejos del siglo XVIII.

En la sala capitular se encuentra la tumba de Alexandre Herculano (1810-1877), historiador y primer alcalde de Belém y fue diseñada también por Castillo, dejando entre sus aparejadores a su hermanastro Diego de Castillo.

Fuente: Lisboa.es