Oswaldo Vigas deja un legado de arte en Latinoamérica

oswaldo vigas
Redacción: Lcda. Victoria Bracho

Oswaldo Vigas, un pintor de naturaleza que a través de sus años deleito con su arte a todos los que lo conocieron o incluso obtuvieron alguna de sus bellas obras. Su trabajo abarcó la pintura, la escultura, el grabado, la cerámica y la tapicería. Hijo del doctor José de Jesús Vigas y de Nieves Linares, descendiente de Arturo Michelena, amigo de Artistas y maestros influyentes en el mundo. Además desde temprana edad dejo mostrar de alguna u otra manera sus grandes habilidades para hacer arte y lo bonito que lo hacia.

Los familiares del gran Oswaldo Vigas, aseguran que su legado traspasa cualquier limite, que desde el cielo incluso desde su taller aún se puede sentir la maravillosa enseñanza que dejo a través de su pincel, para su familia, su país y toda Latinoamérica, y cada vez que se piensa o se recuerda la bella manera de trabajar y la dedicación que tenia el artista se puede sentir alegría en el alma y colores alrededor.

Mural de Oswaldo Vigas
Mural de Oswaldo Vigas

Parte de su enriquecedor trabajo

Se conoce que para la época de 1940 el artista realiza sus primeras obras, Su primer trabajo importante conocido es la ilustración del Libro de Poesía (1941) en el Ateneo de Valencia. En 1943, se le otorgó la Medalla de Honor por su obra Hojas Rojas realizando la muestra que lo da a conocer. Luego en 1945, ingresó a la Universidad de Los Andes – Mérida, para estudiar Medicina. En 1946, presentó “Oswaldo Vigas” en el Ateneo de Valencia. Su pintura continúa motivada por la figura humana, con una creciente deformación, mayor libertad y engrosamiento del trazo en refuerzo de la expresividad general de la obra.

Es importante resaltar que Oswaldo Vigas para principios de la década de 1950, obtiene el Premio Arturo Michelena, en el Ateneo de Valencia y el Premio Nacional de Artes Plásticas, obtiene varios trabajos y sé instala en París. En París tomó el curso de Historia del Arte y en esa ciudad europea logro también seguir su preparación como artista y conocer a personajes de gran aporte a su carrera.

Para 1983 realizó guaches y gráficas, inspiradas en Simón Bolívar. En 1985, presentó sus primeras esculturas en bronce, consecuencia de las experiencias en cerámica de inicios de los ochenta. En 1986, trabajó en torno al tema de la crucifixión (a partir de bocetos que se remontaban a los años cincuenta), la paz, la madre, el niño y los pájaros. El espacio en la obra de Vigas comienza a poblarse de signos y formas no figurativas, a partir de planos irregulares que se orientan hacia composiciones geométricas cada vez más lineales, pero de un carácter gestual.

Su Recuerdo

Su familia lo recuerda rodando en su silla ejecutiva por la casa, creando y expresando que el “tiempo era un titan inclemente con los mortales”. Aseguran familiares que si el alma tiene alguna manifestación física se podía conseguir en los ojos y la sonrisa de Oswaldo Vigas, que siempre su mirada transmitía un particular destello y en otras ocasiones sus ojos eran caracterizados por ser cubiertos con lentes oscuros, que adornaban a un maestro del arte con personalidad cálida y delicada, de deleite y color.

Oswaldo Vigas destacó como pintor, escultor y sus obras de carácter gráfico y tejidos van acompañadas por sus dotes de ceramista y muralista. En 2006, en el marco del décimo aniversario de Galería Medicci, celebró su exposición individual número 100 con la muestra individual “Criaturas del Asombro“. Simultáneamente la Galería Medicci publicó su primer Poemario “Mis Dioses Tutelares” con poemas inéditos e ilustraciones de su propia autoría.