Pedro Márquez: “Desde muy pequeño siempre me incliné al arte”

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Estefania Rosales/Fotos: Cortesía del artista

“Usted es el ganador”.

Cuando Pedro Márquez escuchó las palabras a través de la línea telefónica hace 25 años, no podía creerlo. Poco después, empezó a sonar su teléfono, empezaron a llamarlo para darles felicitaciones y él aún no podría creerlo.

Márquez acababa de obtener el primer lugar en la categoría de pintura en la V Edición del concurso de Estímulo a la Creatividad organizado por Empresas Mendoza y ahora debía dirigirse a Barquisimeto donde sería expuesta su obra.

Una vez allá, vuelve a oír que pronuncian su nombre. Nadie sabía quién era él. Pedro Márquez dice que en ese momento se armó de valor para identificarse y que lo que siguió a continuación fue algo como estar en una película, había luces y cámaras sobre él mientras los presentes oían su explicación sobre lo que había reflejado en su obra.

Fue en ese momento, que tomó la decisión de dedicarse con más empeño al arte.

(Cortesía del artista)

Pedro Márquez es un artista ingenuo, originario de Nueva Esparta y actualmente residenciado en Valencia, Carabobo. En sus obras, plasma las tradiciones, el folklore y el imaginario de los pueblos de Venezuela, en lienzos llenos de colores vibrantes.

“El color es la expresión y el reflejo de la alegría, del entusiasmo que hay que tener a pesar de los problemas” afirma el artista plástico “El arte expresa la belleza, lo humanitario, es algo vivo”.

Márquez dice sentir una afición especial hacia los tres colores primarios: amarillo, azul y rojo. Y dice que en sus cuadros más recientes ha incorporado amarillos y anaranjados fosforescentes como un elemento de iluminación en su composición.

El artista del salón

Pedro Márquez mostró habilidades plásticas estando en la etapa de educación primaria. Recuerda que cuando había que ilustrar una cartelera sobre alguna efeméride, conmemoración o fecha patria sobre él caía la responsabilidad de hacer las ilustraciones. “¡No me perdonaban!” señala entre risas.

Su posición no oficial como el artista del salón y el colaborador recurrente de las carteleras de su colegio, le valió la simpatía de sus profesores, quienes le eximieron en varias oportunidades de sus materias.

(Cortesía del artista)

“Desde muy pequeño siempre me incliné al arte” dice el pintor. Sin embargo, a pesar de su corta edad, tenía sus dudas sobre la pintura como modus vivendi y durante mucho tiempo fue solamente un hobby. “Le decía a mi mamá que del arte no se vivía”.

Además de sus dibujos y pinturas por encargo para el colegio, Márquez señala a su tía que era profesora de artes plásticas y quien lo convirtió en una suerte de asistente cuando montaba exposiciones, escalando entrepaños y ubicando las obras en el espacio.

Hoy en día, su título pasó de ser el artista del salón al artista de su familia, y comenta que a veces se le acercan familiares pidiéndoles que les enseñe a pintar.

“Se me da con facilidad” reconoce Márquez “A mí nadie me enseñó eso nace, viene en la sangre, tiene que gustarte”.

Un optimista

Pedro Márquez es un hombre que le ve el lado positivo a las cosas, y que intenta conservar una visión optimista de la vida. Por eso, además del lienzo, ha experimentado con materiales de desecho para hacer sus obras y hacer darle utilidad a lo que otros consideran que ya no la tiene.

Y fue precisamente ese pensamiento creativo lo que le permitió ser ganador del concurso de Estímulo a la Creatividad.

La primera vez que se postuló al concurso, fue una consecuencia inesperada de un cambio de acompañante durante un viaje que realizó a Mérida con sus compañeros de trabajo.

En ese entonces, trabajaba para Venezolana de Pinturas en Güigüe y había ido a disfrutar de Los Andes venezolanos con sus colegas. Inicialmente, compartiría su estadía con alguien de su departamento, sin embargo ella se trasladó a otra habitación y en su lugar, quedó junto a la recepcionista de la empresa.

(Cortesía del artista)

Un día como una muestra de amistad, le pintó un ave en una servilleta y se la obsequió.

“Eso fue para esa mujer el mejor regalo que había recibido en su vida” rememora sobre la ocasión, y la alegría se transparenta en su voz.

Entonces, su compañera no tardó en tender el puente entre él y los organizadores del concurso Estímulo a la Creatividad. Ella le insistió tanto en que participara, que al final lo hizo en la categoría de pintura y fotografía.

Ese año no resultó ganador. Pero Márquez no perdió los ánimos y se fijó en la obra que obtuvo el primer premio, hasta que entendió qué era lo que los jueces deseaban. Entendió que el jurado estaba en búsqueda de creatividad y puso manos a la obra.

Ganó el premio al año siguiente con una obra hecha de materiales reciclados titulada ´Santa Fantasía´ en la que trabajó incansablemente durante los recesos del almuerzo.

Recientemente, su obra fue seleccionada para formar parte de la exposición itinerante de la Bienal de Arte Popular en Petare, patrocinada por la embajada de EEUU.

Un creyente del arte popular

Entre los artistas que han influido en su obra, menciona Gregorio Mijares, a quien admira por el colorido. En su lista figura también Elizabeth Conde, que se dedica a plasmar las tradiciones venezolanas y principalmente se refiere a Viviano Vargas.

“El gran maestro que a pesar de ser mayor sigue vigente con su arte popular” asevera con una mezcla de admiración y respeto hacia el artista carabobeño.

Pedro Márquez disfruta genuinamente plasmando los ritos, paisajes y celebraciones venezolanas con su pincel. Como el neoespartano que es, pinta escenarios soleados, a menudo las playas, el mar y por supuesto, a la patrona de su isla. “En mí está la Virgen del Valle siempre presente”.

(Cortesía del artista)

A través de su arte, el pintor pretende aportar “ese granito de arena” para que la llama del arte popular no se apague.

Comenta que el año pasado algunas de sus obras fueron adquiridas por personas que se las llevaron a países como Alemania, Chile y EEUU, incluyendo un violín intervenido por su pincel con imágenes del puente sobre el Orinoco, los Médanos de Coro, el Salto Ángel y la Virgen del Valle.

“Del arte yo no vivo. Lo tengo como una alternativa” reconoce Márquez.

A pesar de todo, para él representa una satisfacción enorme que sus trabajos sean valorados y que haya personas que quieran llevárselos consigo a otros continentes “Aunque no sea yo el que viaja, está viajando mi obra. Ya me tocará a mí acompañarla”.

-¿Para usted qué es el arte?

El arte es una ventana para mostrarle al mundo esos sentimientos que cada quien tiene.