Saúl Fernández: Arte con razón de ser

Saúl Fernández

Gineska Núñez

Un universo artístico que nace de una razón social. Las obras de Saúl Fernández reflejan como el arte se adapta para registrar los problemas y dolencias de un pueblo.

Saúl Fernández es un profesor con una gran pasión que exposiciones internacionales, premios y reconocimientos no han logrado apaciguar.

Con influencias desde Picasso hasta aborígenes nacionales e internacionales, Fernández dibuja, desdibuja y vuelve a construir el color sus personajes.

Todas sus piezas tienen como elemento central el color, con el transmite fuerza y pasión.

Desde sus inicios sus temáticas han variado con conceptos que lo describen desde sus paisajes,  mujeres y símbolos.

Las protestas de 2014 irrumpieron en la obra de Fernández para dejar una marca, desde entonces decidió no mantenerse ignorante ante su entorno.

Aracsam

Este singular termino que define una parte del legado de Fernández, significa máscara al revés y comprende una serie de obras basadas en estudios del realismo social.

 

Desde entonces retrata las problemáticas que aquejan a los venezolanos, esa angustia continua por falta de alimentos, medicamentos, inseguridad o protestas que se reflejan en su rostro.

“Los Bestiarios” de Fernández 

Fernández explica que la inspiración de este apartado de su obra es ese venezolano quien “deja de ser gente y se convierte en bestia, pues no vive sino que sobrevive” en medio de esa supervivencia del más fuerte.

 

Las piezas de esta crítica pictórica tienen personajes característicos para simbolizar esa carencia de moral y valores que azota a la sociedad venezolana.

En sus piezas podemos apreciar la ausencia de esos principios característicos de nuestra ciudadanía.

Polémicas

La piezas “Transfiguración a lo Divino” y “El Cristo Venezolano”, críticas abierta a la iglesia católica, le han valido un par de amenazas anónimas a Fernández

“Transfiguración a lo Divino”

Sus pinturas pueden describirse como oscuras y sombrías, sin embargo no se puede negar que expresan todo aquello pensado pero callado.

Las piezas de Fernández están realizadas bajo la premisa: “el arte es observar, captar y procesar”.

Las piezas de esta colección están hechas para ser analizadas. No en vano, una variedad de sus pinturas se exhiben en museos de Europa y América Latina.

El éxito de Aracsam ha traspasado las barreras culturales. Dos muestras fueron trasladadas al Museo de Culiacán, como parte de su patrimonio. Fue una petición directa al artista con la finalidad de homenajear la festividad del día de los muertos.

El arte es constancia, por eso es necesario reinventarse cada día como lo hace Fernández.

Su versatilidad de pensamiento es impredecible tanto como las nuevas temáticas que plasmará.

La conexión entre el artista, el lienzo y la realidad solo la establece Fernández en su universo creativo.