The Shard, la ciudad vertical que embellece Londres

The Shard, Londres

Isabella Marinelli C. / construarte.com.ve

Si bien la definición de ciudad vertical puede ser comprometedora, no hay expectativas que no se llenen por el rascacielos de 306 metros de altura, The Shard. Recibe tal descripción porque dentro de sus brillantes cristales hay tiendas, 25 pisos de oficinas, 3 niveles de restaurantes, 13 pisos de apartamentos, una terraza abierta al público y un hotel.

Pero más allá de ser un edificio multifuncional, The Shard adorna la capital inglesa con mucha distinción. Por su altura característica, consigue figurar en muchas de las vistas de la ciudad. Es, de este modo, que The Shard se proclama un auténtico símbolo de Londres. Para el momento de su inauguración en el año 2012, se convirtió en el rascacielos más alto de toda Europa Occidental.

The Shard
Crédito: Nano Press

Elegante y omnipresente

El diseño, creado por el arquitecto italiano Renzo Piano, tiene forma de triángulo y cuenta con un revestimiento de vidrio. La edificación responde a las necesidades de regenerar el área cultural de South Bank, ubicada al sur del río Támesis. Y, al mismo tiempo, marca un florecer para la estación del London Bridge, donde se encuentra el no menos impresionante, Puente de Londres.

The Shard también dio mucho de qué hablar por la particularidad de su construcción. Fue el primer edificio en el mundo en llevarse a cabo desde arriba hacia abajo. Esta técnica, permitió que las primeras 23 plantas del núcleo de hormigón y la mayor parte de la torre circundante, se hicieran antes de que el sótano fuera excavado completamente. Gracias a esto, se ahorraron 4 meses del programa inicial.

Asimismo, llama la atención el uso de distintos materiales para crear tres estructuras separadas. Para los primeros 40 pisos, se utilizó un edificio de estructura de acero. Además, cuenta con un armazón de concreto hasta el nivel 72 y una aguja de acero para darle forma al nivel 95.

El concreto proveyó amortiguación en los pisos más altos para minimizar la aceleración lateral. De esta manera, se controla el balanceo por culpa del viento.

Fuente: WSP