Torta tres leches para el alma

La torta tres leches es la favorita de muchos, puede comerse en cualquier temporada del año y no dejará de aburrirnos, además es súper sencilla de preparar y será una invitación para cocinar y compartir un grato momento en familia.

El bizcocho de vainilla es esponjoso y ligero, de allí que sea ideal para absorber las tres leches y el tradicional merengue que la caracteriza. Lo más complicado de hacerla será esperar el tiempo suficiente para que se macere y enfríe, por lo que bien pueden hacerla en la noche, dejarla reposar en la nevera y en la mañana la tendrán lista para desayunar con una porción a gusto.

Si tienen alguna inquietud con respecto a los ingredientes o la preparación, si quieren sugerir o pedir una receta o si hicieron la tres leches y quieren contarnos cómo les quedó, no duden en ponerlo en los comentarios.

Torta tres leches

Ingredientes

El bizcocho

4 huevos

¾ tazas de azúcar

1 cucharadita de esencia de vainilla

¾ taza de harina todo uso

La crema

1 lata (410 gr.) de leche evaporada

1 lata (370 gr.) de leche condensada

1 lata (370 gr.) de crema de leche

El merengue

165 gramos de clara de huevo

1 ¼ tazas de azúcar

Una pizca de sal

Preparación

Al comenzar la preparación de la torta tres leches te sugerimos recalentar el horno a 180°C.

Separar las claras de las amarillas de los huevos para hacer el bizcocho. Colocar las 4 claras en un bol y mezclar con la batidora a velocidad media hasta que se vea como una especie de espuma blanca y haya levantado. Agregar el azúcar y seguir batiendo hasta que se tenga una mezcla blanca y brillante.

Reducir la velocidad y agregar las yemas de huevo y la vainilla, mezclándose hasta que se incorporen.

Retirar de la batidora y agregar la harina en 2-3 partes con una espátula de goma en movimientos envolventes. Tener cuidado de no mezclar en exceso sino justo hasta que la harina se haya incorporado y no se vean grumos.

Verter la mezcla en un molde de vidrio o porcelana y hornear por 20 minutos o hasta observar que la superficie se ha dorado y que cuando se introduce un palillo de madera en el medio del bizcocho, este salga limpio.

Mientras el bizcocho se hornea, colocar en la licuadora las tres leches y mezclarlas hasta que se hayan unido.

Al retirar el bizcocho del horno, abrir huequitos por toda la superficie del mismo con un tenedor, esto permitirá que las tres leches penetren y se distribuyan por toda la torta.

Verter las tres leches previamente mezcladas poco a poco y equitativamente por toda la superficie de la torta. A medida que se vaya agregando el líquido, esperar que el bizcocho lo vaya absorbiendo.

Proceder a realizar el merengue para la decoración; es muy importante que los instrumentos que se utilicen en la preparación estén muy secos, puesto que si la mezcla se moja, las claras no levantarán.

Cocinar las claras y el azúcar a Baño María* hasta que alcancen 55-59 grados centígrados (si no se tiene un termómetro de cocina, este punto será en el que se observe que el azúcar se ha diluido por completo en el huevo y no se vean grumos), hay que remover constantemente o de lo contrario la clara se cocinará.

En un bol limpio y seco de una batidora vaciar la mezcla de huevo y azúcar. Batir en velocidad media-rápida hasta que se vea brillante, sedoso y al levantar las varillas de la batidora se hagan picos que se mantienen sin caerse. Se debe tener cuidado de no batir demasiado, ya que esto puede hacer que pierda su textura.

Colocar  todo el merengue encima de la torta y esparcirlo con la ayuda de una espátula de repostería. Se puede volver a meter la torta decorada al horno en el ajuste de gratinado por 5 minutos o un soplete de cocina para tostar la superficie del merengue o polvorear con canela molida.

Dejar macerando y enfriar por lo  menos 3 horas o durante toda la noche.

Notas:

* Para hacer un Baño María poner a hervir un poco de agua en una olla. En otra más pequeña, vaciar el azúcar y las claras de huevo y poner esta olla encima de la que tiene agua, procurando que el fondo de la olla que va arriba no toque el agua, pues la idea es que las claras no se cocinen.